domingo, 20 de enero de 2008

OTRO MÁS PASADO DE MODA QUE LA CARRACUCA

Ya ven ustedes que "corbaterío", que "poderío", más bien ¡QUE PENA!. Es el jesuita Pedro Miguel Lamet, todo un santo Padre.
Este caballero ha salido a la palestra con motivo de la elección del nuevo Prepósito General de la Compañía de Jesús. Por las pintas que se trae todo un modelo del "sentir con la Iglesia". Pues, está muy contento. Está contentísimo porque no le peligra la corbata ni tampoco el hacer y decir lo que le viene en gana. Forma parte de toda esa panda de ilustrados que saben más que San Ignacio, más que Juan Pablo, que Benedicto y más que nadie. Es de los de la panda de profetas que viven bien, comen caliente y dan lecciones al Santo Padre y hasta al Padre Eterno si hiciera falta. Según este señor, que por las pintas parece pertenecer presuntamente a la Compañía de burócratas S.L., el nombramiento del nuevo Prepósito "ha sido todo un acto de libertad por parte de la Compañía,en un momento en que muchos pedían una componenda con el Vaticano". O sea, que este pavo dice que lo que San Ignacio llamaba obediencia hasta la muerte al Vicario de Cristo, ahora no es otra cosa que 'componenda' con el Vaticano. Esto es de una chulería vomitiba, de una cretinez para la que no hay calificativos suficientes. Este tío está en la Iglesia para hacer lo que le da la gana, porque obedecer "al Vaticano" es sólo una componenda. Es una pena que este sujeto no deje de vivir a costa de la Iglesia y se ponga a trabajar en las descargas del puerto de Bilbao. Dice también, que el antiguo Prepósito, el Padre Kolvenbach, "fue Superior en los años de Juan Pablo II, donde intentó sobrevivir más que otra cosa". Más claro que el agua: ¡IMPRESENTABLE! Este "machote" ¿por qué no hizo llegar la misma afirmación directamente al mismo Juan Pablo II? Con esa cáscara amarga ¿qué pinta este tío en la Iglesia?. Pena, que a causa de tanta mediocridad en la Jerarquía, nadie le haya parado los pies debidamente a este y a otros tantos de su calaña.

lunes, 14 de enero de 2008

IÑAKI GABILONDO: EL NUEVO SANTÓN

¡Lo que nos faltaba! Ahora hasta saben de Liturgia más que el Papa. ¿Habrá cosa que ellos no sepan? Este tío acaba de cerrar las noticias de su cadena, que como la mayoría sabe destaca por su parcialidad, por su sectarismo y por el ejercicio descarado de un periodismo absolutamente tendencioso, con la siguiente guinda: "La Iglesia mirando hacia su verdad y de espaldas a la gente". Se las trae el pavo este. Resulta que ahora está preocupado por las cuestiones litúrgicas de la Iglesia y le causa pupa que el Santo Padre haya celebrado ayer mismo la Santa Misa vuelto hacia el Señor, vuelto hacia oriente. Sus palabras lo dicen todo y manifiestan la ralea de este sujeto que es de los que primero mira a su gente y para no defraudarlos se inventa su verdad y así la cuenta. Cuando a toda esta tropa les preocupa el tema de la orientación del altar católico es motivo más que suficiente para que nos pongamos todos mirando "hacia la pared". Este gran "filósofo"no destaca precisamente por el amor a la verdad, que seguro que para él ni existe. Él tiene "su verdad" y vive de ella y como vive de ella intenta embaucar e imponerla a los demás. Este gran "teólogo" se debe pensar que la Iglesia vive como él de cara a la galería y dando tumbos según lo que piensen o dejen de pensar "las mayorías". Este no sabe que la verdad "es", en su cortedad se piensa que la verdad "se hace", y por eso él se dedica a "hacerla" e "inventarla" a diario. La guinda que ha puesto esta tarde no crean que ha sido una guinda dulce. ¡No!. Era amarga. Era verdadera esencia de su propia amargura. Era un concentrado de sus oscuras frustraciones. Lo dicho, cuando tipos como este ladran, entonces es que cabalgamos y en la dirección correcta. ¡Que siga ladrando!

viernes, 9 de noviembre de 2007

SE HA ABIERTO LA VEDA. SE HA PERDIDO LA VERGÜENZA

Si en la Iglesia hay libertad de expresión, entonces la hay para todos.

Si en la Iglesia se pueden hacer públicas las disensiones con la Jerarquía, entonces podemos publicarlas todos, guste o no guste. Se tiene que acabar que unos sí y otros no. Porque mientras no se demuestre lo contrario todos tenemos derecho a ser tratados como hijos de buena madre, y por lo tanto se acabó que a un sector de la Iglesia se pretenda tratarnos siempre como hijos de madrastra. ¡SE ACABÓ!

Aquí no nos movemos por los gustos de los jerarcas de la Iglesia, sean del grado que sean. No hemos venido a la Iglesia ni hemos consagrado nuestra vida para cumplir gustos particulares ni caprichos de nadie. No hemos venido ni permanecemos para con nuestro silencio contribuir a la extensión de ciertas ideologías clericales que pretenden imponerse apelando a una falsa obediencia.

Los únicos 'gustos' a los que nos atenemos son los de Jesucristo y los de la Iglesia, dejando bien claro que se trata de los 'gustos' de la Iglesia de Roma, Madre y Maestra de todas las Iglesias. Por lo tanto nos asiste todo el derecho del mundo a manifestar nuestro asombro, nuestra decepción y nuestra más firme condena como Católicos si la jerarquía aprobase o consintiese comportamientos como los que tristemente muestran las fotografías que encabezan este post. Nos asiste todo el derecho del mundo a protestar ante quien sea y con la clara conciencia de que si callamos un día se nos pedirán rigurosas cuentas de nuestro silencios. Si alguien dice que esto es la Misa, tal y como la Iglesia la entiende, entonces ese tal ha perdido la vergüenza. Si alguien dice que esto se ajusta a la dignidad y al respeto que la Iglesia exige ante el misterio eucarístico, entonces ese tal ha perdido la vergüenza. Si realmente este tipo de atropellos fuesen abiertamente consentidos por las autoridades pertinentes y esas mismas autoridades tuviesen la cara dura y la osadía de poner trabas a quienes con todas las bendiciones del Santo Padre optan por celebrar el Rito Tradicional de la Misa, estaríamos ante un ejercicio de desfachatez y de autoritarismo verdaderamente insoportables. La autoridad se desprestigiaría a sí misma con tintes de verdadera corrupción. Lo sentimos profundamente, pero estamos tocando lo más sagrado que como hijos de la Iglesia tenemos. La Misa no es tuya ni mía. La Misa no es del cura, ni de la parroquia, ni del obispo. La Misa no es ni de Entrevías ni del Vaticano. La Misa es de la Iglesia y sólo a ella le compete establecer las leyes y normas pertinentes para su recta celebración. ¿Se puede tolerar esto mientras se están poniendo trabas a los fieles que desean arrodillarse para recibir la Sagrada Comunión? ¿Se puede mirar para otro lado mientras a otros sacerdotes se les observa con lupa y microscopio? ¿Por qué a unos se les amenaza fácilmente con penas canónicas y otros se mueven a sus anchas? ¿Por qué hay jerarcas tan fuertes con los débiles y tan débiles con los que se hacen fuertes? ¡Cuántas preguntas suscitan ciertos comportamientos escandalosos!

¿Van a despertar por fin los silenciosos y amedrentados haciendo valer los derechos que tienen como fieles de la Iglesia? ¿Se dignarán los católicos ponerse a defender abiertamente el tesoro de la Santa Misa? ¡Ojalá no hayamos perdido todos la vergüenza!

miércoles, 31 de octubre de 2007

LA OBEDIENCIA EN LOS LABIOS DE LOS DESOBEDIENTES

Resulta curioso que en el período posconciliar, muchos de los que se dedicaban a hacer lo que realmente les daba la gana: negar el dogma católico, disentir abiertamente de las enseñanzas del Papa, menospreciar el Derecho canónico, saltarse a la ligera la disciplina de la Iglesia, etc. Esos mismos eran los que apelaban a la obediencia siempre que se referían a personas o grupos que manifestaban su disconformidad con ciertos cambios graves que se producían en la Iglesia. Justamente, los que literalmente "pasaban de todo" y hacían lo que querían, eran quienes desprestigiaban y tildaban a los otros de desobedientes. ¡Qué ironía y qué desfachatez!. Sin embargo, hay que reconocer que su estrategia les dió buenos resultados, en el sentido de que gran parte de los católicos se lo creyeron. Con tal de no caer bajo la sospecha de ser desobedientes tragaron con carros y carretas y aceptaron con perpeljidad interior, pero sin la mínima resistencia exterior, la "revolución" que se estaba operando y cuyos capataces eran precisamente aquellos que siendo los más desobedientes apelaban a la obediencia para reducir y neutralizar a los otros. En gran medida lo consiguieron. Quienes hicieron saltar por los aires la disciplina de la Iglesia y firmaron la sentencia de muerte de la "obediencia ciega", esos mismos lograron imponer la "obediencia ciega" a quienes en su mente y en su corazón juzgaban escandaloso y sentían rechazo hacia cuánto estaba pasando. Claro está que los desobedientes contaron en gran medida con la ayuda inestimable de abundantes pastores. Sí, pastores que también apelaban y llamaban a la obediencia, pero siempre dirigiendo sus llamadas y sus "amenazas canónicas" no a los auténticos "rebeldes", sino precisamente a aquellos que estaban seguros de doblegar explotando su buena voluntad y su deseo verdadero de permanecer fieles a la Iglesia, evitando a esta brechas y escándalos. Ciertamente, en nombre de la obediencia -una falsa y malentendida obediencia- se impuso una verdadera revolución, se silenció a la mayoría de los sacerdotes, religiosos y fieles, se cometieron innumerables abusos de autoridad. Todo ello, mientras cínicamente se criticaban y condenaban autoritarismos pasados, se hablaba de "la hora de los laicos"- ahora más silenciados y escandalizados que nunca-, se proclamaba la corresponsabilidad en las comunidades religiosas -sometiendo a la mayoría a las disposiciones de "grupos de presión" o de "presuntos peritos y peritas"-. Todos cuantos manifestaban reparos y resistencias eran reducidos exteriormente por las llamadas de la superioridad, en los distintos niveles, a la obediencia. Reducidos y acallados por los eslóganes del momento: "Renovarse o morir", "No seas tridentino", "Hay que estar con los tiempos", "Hay que ser abiertos", "Hay que volver a las fuentes", "Hay que estar con la Iglesia"... Ahora que han empezado a cambiar las tornas, ¿dónde está nuevamente la obediencia de los desobedientes? ¿Van a obedecer a Benedicto XVI? ¿Van a colaborar o van a ofrecer al Papa su silencio y su desprecio? ¿Piensan dedicarse a entorpecer y a poner trabas?... Los Obispos que en el pasado más reciente tanto han apelado a la obediencia a los católicos -sacerdotes, religiosos y laicos-,¿van a seguir apelando ahora con el mismo ímpetu y siendo ellos ejemplo del rebaño?... La nueva estrategia parece ser: "Hay que obedecer al Concilio". ¿Sabrán responderles con cotundencia los hasta ahora silenciados : "Hay que obedecer al Papa"?.

sábado, 13 de octubre de 2007

SOBRE OBISPOS, CURAS Y LA MISA TRADICIONAL

A partir del Motu Proprio Summorum Pontificum se entiende que hay un único Rito Romano con dos formas: la forma ordinaria (Misal de Pablo VI) y la forma extraordinaria (Misal de 1962). Siguiendo esta lógica algunos obispos ya han manifestado públicamente su decisión de exigir a los futuros curas que salgan del seminario el saber celebrar las dos formas del único Rito Romano. Cualquiera que tenga un mínimo de sentido común juzgará dicha decisión como la actitud más propia y correcta que cabría esperar de los obispos. Eso sí que es buscar el bien espiritual de todos los fieles. Eso es lo propio de un obispo que verdaderamente quiere ser padre y pastor de todos aquellos que le han sido encomendados. Esa es la actitud propia de un obispo católico que ha de gobernar la porción que le ha sido encomendada en perfecta comunión con el Papa, Pastor Supremo y universal de la Iglesia. Todo lo que se salga de ahí es más bien deslealtad, debilitamiento de la comunión eclesial y un juego macabro a convertir las diócesis en pequeños reinos de taifas en los que cada uno de esos obispos pretende ser un sumo pontífice en miniatura. Vamos, que la cosa tiene más que ver con el espíritu autocéfalo de los ortodoxos o liberal de de los protestantes, que con el genuino espíritu católico. La publicación del Motu Proprio ha servido también para que todos los de la "cáscara amarga" se hayan echado a las armas comenzando a disparar: "que se exija a cuantos desean celebrar el rito extraordinario pruebas públicas de que no ponen en duda la legitimidad del rito de Pablo VI". Estos que llevan cuarenta años haciendo lo que realmente les da la gana se nos presentan ahora como guardianes de la ortodoxia.Pues bien, siguiendo su lógica ¿no habría que exigir a todos estos, obispos y curas, que den pruebas públicas de que admiten la legitimidad y la ortodoxia del Misal que durante siglos y siglos ha usado la Iglesia? Estos obispos y estos curas inflamados de celo apostólico y doctrinal a la hora de defender el Misal de Pablo VI, ¿manifiestan el mismo celo y la misma pureza doctrinal defendiendo y amando la lex orandi multisecular de la Iglesia? Pues den prueba de su catolicidad celebrando también el rito extraordinario. Si el Papa les obligara a ello veríamos que pasaría... Por lo tanto, igual que hacen ellos, mientras se nieguen a celebrar también conforme al Misal de 1962, es legítimo que los demás dudemos o pongamos en entredicho su adhesión a la fe de siempre, a la Iglesia de siempre, a la doctrina de siempre y a lo que siempre la Iglesia ha entendido y enseñado qué es la Santa Misa. ¿No será que para muchos o para todos estos su "Iglesia" nació en 1962 y su lex orandi en 1969?. Manifiesten lo contrario y si quieren ser creíbles cojan el Misal de 1962 y empiecen... Sí, ustedes también señores obispos, ustedes también.

lunes, 17 de septiembre de 2007

SE ESCUCHAN LOS AULLIDOS. BENEDICTO CONTABA CON ELLO DESDE EL PRIMER DÍA DE SU PONTIFICADO

Como era de esperar comienzan a hacerse públicas las distintas reacciones ante la entrada en vigor del Motu proprio de Benedicto XVI sobre el uso del Misal de 1962. Lógicamente las que más nos interesan son las reacciones episcopales. Hay de todo: abierta oposición, acogida favorable y también descarada hipocresía, consistente en hacer profesión pública de obediencia al Papa, pero intentando por todos los medios poner todas las trabas para defenestrar e imposibilitar la aplicación del Motu proprio. Ha habido "lobos" que se han envalentonado anunciando que en su territorio mandan ellos. Ha habido "lobos disfrazados con piel de oveja"que se han puesto manos a la obra para hacer lectura del Motu proprio haciéndole decir lo que no dice con el fin de reventarlo. Exactamente igual que hicieron con la letra del Concilio distorsionándola y dinamitándola con la treta del "espíritu del concilio". Ha habido otros que más bien son "perros mudos", que ni aullan, ni ladran, ni se sabe que piensan, si es que piensan algo que valga la pena. Estos se dedican a olfatearse a sí mismos. Ha habido también buenos Obispos, Pastores según el Corazón de Cristo, que se han puesto manos a la obra, aprovechando la ocasión para recuperar los tesoros de la Tradición, sin por ello rechazar cuanto de bueno se ha hecho en los últimos años. Es ya de por sí una vergüenza la desobediencia en la Iglesia, espíritu opuesto y del todo contrario al de Cristo "que por nosotros se hizo obediente hasta la muerte y una muerte de cruz". Pero la desobediencia, la sordina a los deseos del Papa, y la resistencia subterránea por parte de algunos obispos son actitudes tan pérfidas que claman al cielo. ¿Se han olvidado que también ellos tienen que obedecer? ¡Son los primeros que deben obedecer! ¡Lo han prometido, pues que lo cumplan! ¡Obedezcan Señores Obispos, obedezcan al Vicario de Cristo! ¡Obedezcan a aquél que ha sido puesto como roca y fundamento visible de la unidad de la Iglesia! ¡Abandonen de una vez la herejía del conciliarismo! ¡De ninguna manera pueden ustedes presentarse en sus diócesis como una autoridad alternativa a la del Romano Pontífice! El Papa no es uno entre iguales en el cuerpo episcopal. Él es Pedro, la Cabeza visible, el único que tiene la suprema potestad sobre todas las Iglesias, el Pastor de los fieles y de los pastores. Es de Pedro de quien emana la legitimidad del triple munus episcopal para, una vez recibido, colaborar con Pedro y bajo Pedro a la edificación de la Iglesia. "Definimos que la Santa Sede Apostólica y el Romano Pontífice tienen el Primado sobre todo el orbe y que el mismo Romano Pontífice es el sucesor del bienaventurado Pedro, príncipe de los Apóstoles, verdadero Vicario de Cristo y cabeza de toda la Iglesia y padre y maestro de todos los cristianos; y que al mismo tiempo, en la persona del bienaventurado Pedro, le fue entregada por nuestro Señor Jesucristo plena potestad de apacentar, regir y gobernar a la Iglesia universal, como se contiene hasta en las actas de los Concilios ecuménicos y en los sagrados cánones" (Concilio de Florencia, 694) El Papa tiene jurisdicción sobre todos los obispos, por lo cual es superior ordinario e inmediato de todas las diócesis y de todas las iglesias del mundo. (Vaticano I)

sábado, 8 de septiembre de 2007

QUE SE APARTE BENEDICTO XVI

Que se aparte Benedicto XVI y ceda el paso a la sabiduría de estos curas de la diócesis de Santiago de Compostela que en la Hoja parroquial de su arciprestazgo han publicado el siguiente artículo. Un derroche de ciencia, un torrente de teología litúrgica y pastoral que sin duda cambiará desde ya el rumbo de las ciencias sagradas. Una bocanada de ortodoxia doctrinal y pastoral... ¿Pero cómo se le ocurre a Benedicto no haberles consultado? ¿Pero cómo se puede dejar en el olvido a semejantes celebridades? ¿Qué pesan los débiles argumentos de Benedicto ante estos pesos pesados de la investigación, del saber y del bien hacer? Admírense señores porque ponemos ante ustedes una pieza literaria que ni Cervantes... Qué estilo literario, qué dominio del lenguaje, qué presición y claridad de conceptos. Qué borrachera de saber... Admírense porque ante estos reverendos Benedicto XVI conoce tanto el Concilio como Adán y Eva el inglés. Atento el Nuncio que aquí hay cantera de mitras. No nos deje en las tinieblas del error en las que nos tiene sumidos el Papa Benedicto. Saque a la luz estas lumbreras compostelanas. A continuación la pieza del nuevo siglo de oro de las letras y de la ciencia teológica:
"El otro día un compañero sacerdote me enviaba un artículo que se titula “Para que volve a Misa en Latín” de Victorino Pérez Prieto y decía que nunca se eliminó de la Misa la lengua latina, pero que hay que entender que la misma es por y para la comunidad. La vuelta al rito tridentino es retroceder muchos años y por el otro lado es romper puentes en lo ecuménico. Seguía diciendo el mismo autor que este concepto de Eucaristía los fieles eran meros oyentes, el sacerdote se separaba del pueblo y de espaldas a los fieles y se usa una lengua sacra que no usa la gente.Esto es una vuelta atrás en la decisión tomada por Juan Pablo II en el año 1982 y nos vuelve a los seguidores de Lefebvre excomulgados en 1988. No es de extrañar que en amplios sectores de la Iglesia existe el temor de que tanto esfuerzo hecho desde el año de Concilio queden en nada. Primero tengo que decir que Jesús era un hombre de pueblo y de la gente. Si se expresaba en párabolas era para que la gente lo entendiera, cuando nos enseñó la oración de Padre Nuestro era y es para enseñarnos la cercanía con Dios. Cuando el templo se rasgó en dos y el lugar más sagrado quedó al descubierto significa que el tiempo del A.T. y su concepción estaban obsoletas y en difinitiva Cristo Jesús que es Dios asume nuestra propia naturaleza. Lo segundo que el concepto de Eucaristía y las primeras experiencias de celebración son un convocar para celebrar todos, no solo el que preside por devoción, sino vivir y celebrar la fe en una comunidad enraizada, hoy diríamos en nuestra parroquia, porque hay que sentirnos de pertenencia a ella, por eso me da pena ver que algunos sacerdotes celebran por devoción ellos solos y porque le gusta hacerlo en latín. Yo me pregunto donde están para ayudarnos a los que tenemos varias parroquias y en aquellas de nuestra Diócesis que no tienen misa porque no tienen sacerdote, es necesario pedir también generosidad en un ministerio que es para servicio de la Iglesia y no un titulo que usamos para nuestro capricho. Lo tercero es como comienza el decreto del Concilio Vaticano II sobre la Sagrada Liturgia. “Esta tiene la función de guiar al pueblo de Dios en su peregrinar por la tierra”. Pero para esto hay que entenderse. Porque la liturgia es ante todo comunicación y hoy sería necesario hacer un esfuerzo, incluso en las homilías para explicar los distintos signos que se usan en la Celebración de la Misa. Por todo esto yo creo que la misa como celebración por parte del ministerio del sacerdote y de los seglares se da en una comunidad concreta donde en ella se dan todos los signos de la Iglesia Universal: Una, Santa, Católica y Apostólica. Hacer piruetas en el pasado y volver a los fondos sentimentales de nuestras Parroquias es desconectar con el hombre y la mujer de hoy. La Iglesia es guiada por el Espíritu Santo y por eso siempre se actualiza. Dios quiera que los cristianos y los grupos más conservadores de la Iglesia no abran los bellos recuerdos de nuestros museos. La fe es viva y no se puede encerrar. Vivamos en una Iglesia de hoy, con los instrumentos de hoy, con nuestra lengua de hoy y sirvamos a los hombres y mujeres de hoy. Los de ayer ya no están".

viernes, 10 de agosto de 2007

DECLARACIÓN DEL CONSISTORIO PROTESTANTE DE AUGSBURGO RESPECTO DE LA MISA DE PABLO VI

"Estimamos que en las presentes circunstancias, la fidelidad al Evangelio y a nuestra tradición no nos autoriza a oponernos a la participación de los fieles de nuestra Iglesia en una celebración eucarística católica. ( Lo que quiere decir que en las presentes circunstancias, la nueva Misa ya no se opone a la tradición protestante. N.T.) "Es necesario, sin embargo, obrar con discernimiento y sabiduría. No debería aceptarse la invitación de otra Iglesia más que cuando pueda reconocerse, personalmente, en su celebración eucarística, la celebración de la Cena tal como el Señor la instituyó. ( Es decir, tal como Lutero lo entendió. N.T.) Dadas las formas actuales de la celebración eucarística en la Iglesia Católica y en razón de las presentes convergencias teológicas, (Ya que las dos teologías convergen y la de los protestantes no ha variado; resulta claro que la teología de la nueva misa, para ellos, se ha puesto del lado de la teología protestante que niega los Dogmas eucarísticos. N.T.) muchos de los obstáculos que habrían podido impedir a un protestante la participación en su celebración eucarística, parecen estar en vías de desaparición. Hoy en día debería ser posible para un protestante reconocer en la celebración eucarística católica la Cena instituida por el Señor. (Es decir, la Cena protestante). En particular nos corresponde velar, por los siguientes puntos: El carácter evangélico de la celebración en la que el protestante pueda participar debe ser manifiesto (Es el caso de la nueva misa, para ellos, puesto que la aceptan. N.T.). Nosotros defendemos firmemente la comunión bajo las dos especies, no sólo por fidelidad al Evangelio y a la Reforma, sino porque para nosotros esta práctica se opone a una cierta apariencia de clericalismo ( En otras palabras, en la comunión bajo las dos especies ven sobre todo una oposición declarada al Concilio de Trento. N.T.). Nos atenemos al uso de las nuevas plegarias eucarísticas bajo las cuales nos reconocemos y que tienen la ventaja de matizar la teología del sacrificio que teníamos por costumbre atribuir al catolicismo ( Matizar la teología del sacrificio, es decir, no confesar el carácter propiciatorio de la Misa. N.T.). Estas oraciones nos invitan a reconocer una teología evangélica del sacrificio (Es decir, una teología protestante que niega el carácter propiciatorio del sacrificio. N.T.)" (Revista Roma)
La pregunta que surge ante la Declaración es lógica: ¿se han vuelto católicos los protestantes o se han vuelto protestantes los católicos? Lo primero, parece ser que no, sin embargo, sólo un necio o un cretino se atrevería a negar la protestantización que han sufrido millones de católicos después del Vaticano II y del Novus Ordo. ¿De quién es la culpa y a qué se debe? Cada uno que saque sus propias conclusiones. Lo cierto es que una serie de doctrinas extrañas al catolicismo se han hecho dominantes en la misma Iglesia. Lo cierto es que la idea de Cena ha sustituido casi por completo a la noción de Sacrificio, en lo que se refiere a la Santa Misa. Lo cierto es que se ha desplazado a Dios y se ha puesto al hombre en el centro del mismo culto. Lo cierto es que el sentido de lo sagrado brilla por su ausencia en multitud de celebraciones católicas. Lo cierto es que un vocabulario novedoso ha sustituido la terminología tradicional católica, cuyo máximo exponente es el sacerdote transformado en presidente de una asamblea, o en un animador litúrgico. Y lo cierto es que todavía hay muchos que se empecinan en defender lo indefendible. ¿Es qué en verdad no te dice nada que los mismos protestantes se nieguen a participar en la Misa de siempre, en la Misa de los Santos, y no tengan el más mínimo reparo en participar en el Novus Ordo? Cuánto veneno y cuánto analgésico se ha inoculado en los corazones y en las mentes de los católicos en los últimos cuarenta años... Justificar a ambos lados

viernes, 22 de junio de 2007

EL DOGMA DEL INFIERNO ETERNO

" La misa de San Pío V no se avergüenza de confesar este dogma, lo recuerda en la oración "Hanc igitur", que precede a la Consagración, "...líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos".
Para dar gusto a los progresistas, neomodernistas, que niegan este dogma, la nueva misa lo ha suprimido limpia y llanamente de su plegaria.
No lo olvidemos. Los dogmas son verdades reveladas por Dios. Dudar de un dogma, avergonzarse de proclamarlo, es dudar y avergonzarse de la palabra de Dios, o lo que es igual, tomarle por mentiroso.
"Porque quien se avergonzara de Mí Y DE MIS PALABRAS, de él se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria y en la del Padre..." (Lc 9, 26).
¿Cómo no comprender de ahora en adelante que una misa cuyo rito equívoco se presta a afirmar y negar todos los dogmas eucarísticos y que deliberadamente se pone de parte de los heréticos callando los dogmas, es decir, las palabras de Dios en las que ya no quieren creer; cómo no comprender que semejante misa es injuriosa para Dios?
"Bilinguis maledictus. EL LENGUAJE DE DOBLE SENTIDO SERÁ MALDITO" (Eclo 27, 15).
"FORTS DANS LA FOI"
Hace unas semanas, una cadena de televisión española ofrecía una entrevista al Padre Amorth, exorcista oficial de la diócesis de Roma. Entre otras muchas cosas interesantísimas contaba el Padre la siguiente anécdota: en una ocasión se "quejó" a Su Santidad el Papa Juan Pablo II de que muchísimos obispos y sacerdotes no creían ya en la existencia del demonio y por lo tanto tampoco en la existencia del infierno. La respuesta de Juan Pablo II fue lacónica y terminante: "Si no creen en la existencia del demonio, entonces es que no creen tampoco en el Evangelio".

martes, 12 de junio de 2007

MONSEÑOR MARTINI NO ATA NI DESATA

En la conferencia impartida por el Cardenal Carlo María Martini, con motivo del Capítulo General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas celebrado el pasado mes de mayo en Roma, el Prelado expone lo siguiente refiriéndose a las perspectivas eclesiales hoy:
"Considerando el caminar de la Iglesia, me cuesta trabajo que la Iglesia no haya descubierto, con plenitud, su poder de atar y desatar. Esto afecta tanto el camino de la penitencia como el sacramento de la penitencia que la Iglesia ha de proponer siempre a sus fieles, u otros sacramentos como el del matrimonio. Soy muy consciente de los matices que se debieran tener en cuenta y de todas las consideraciones que habría que hacer. No las podemos tratar aquí, esto sería más bien responsabilidad de los obispos o de un futuro Concilio".
1. ¡Esto es inaudito! Resulta que la Iglesia no ha descubierto, con plenitud, su poder de atar y desatar. Osea que la Iglesia lleva dos mil años con un poder que Cristo ha puesto en sus manos y no sabe cómo utilizarlo, no sabe manejarlo, no sabe qué hacer con él. ¡Pero, lo sabe Martini! ¡La Iglesia no!
A Martini le cuesta trabajo que la Iglesia no haya descubierto, con plenitud, su poder de atar y desatar. ¡Pues a mí como católico e hijo de la Iglesia me cuesta trabajo creer que Martini lo haya descubierto y la Iglesia no!
¿Pero, qué hace el Espíritu Santo que se dedica a guiar a Martini hasta la verdad plena y deja a la Iglesia desorientada, sin saber qué hacer con el poder de atar y desatar?
Señores, esto sí que se llama "fe", "humildad" y "amor a la Iglesia". Y esta Eminencia es la que en la misma conferencia decía que "nunca ha habido en la historia de la Iglesia un período tan hermoso como el presente en el que la Iglesia, geográfica y culturalmente, se ubica de modo substancial en la unidad de la fe (exceptuando el tradicionalismo de Lefebvre)...
Claro que es un período hermoso, y tan hermosísimo para algunos... porque aquí puede uno decir tamañas barbaridades y no pasa nada, o sí pasa, pues todavía aumentará el número de invitaciones a disertar en más Capítulos generales.
Eso es justamente lo que un Cardenal tiene que decir a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, a las Ursulinas y a toda la Congregación para la Educación Católica: miren ustedes, déjense de mandangas y enséñenle a los niños de sus colegios que la Iglesia no ha descubierto, con plenitud, su poder de atar y desatar.
Vamos, como para irse a matricular a la escuela de enfrente y apuntarse a la educación para la ciudadanía.
Ha dado en el clavo. Eso es justamente lo más urgente que un Cardenal tiene que decir a unos Religiosos.
2. Lo que nos deja su Eminecia sin saber es qué quiere atar que la Iglesia no ata, y qué quiere desatar que la Iglesia no desata. Es como el que tira la piedra y esconde la mano. Vamos, que esta es la táctica de todo este estilo de personajes que tanto vienen abundando en la Iglesia contemporánea. En realidad son ellos los que ni se atan ni se desatan; dicen, pero no dicen...
No nos lo dice a las claras, pero no somos tan pánfilos como para no intuírlo.
¿Quiere desatar de una vez por todas el paso a las absoluciones generales? No lo dice, no lo sabemos. ¿Lo dice sin decirlo?... ¿Ven ustedes? Es siempre la misma táctica. Esto mismo viene pasando y causando estragos en Seminarios, Noviciados, Facultades de Teología, Escuelas para seglares. Lo dicen, pero no lo dicen. Lo dicen sin decirlo, y si alguien dice que lo han dicho lo ponen por mentiroso, por tradicionalista, por estrecho, por corto, porque ellos , realmente, lo han dicho, pero sin decirlo. De esta forma "siempre ganan", siempre están a seguro; minan la Iglesia , pero viven de ella. ¡E incluso la representan!
Si es eso lo que su Eminencia quisiera desatar le pediríamos que volviese a leer, ahora que quizás tenga más tiempo, algo tan sencillo como la "Reconciliatio et Paenitentia". Quizás le ayude a atar bien las ideas y a desatar elucubraciones mentales poco convenientes.
3. ¿Querría que la Iglesia desatase la indisolubilidad matrimonial?
Pues, tampoco nos lo dice. O quizás también lo diga sin decirlo. Más de lo mismo.
¿Querría desatar el paso para el acceso a la Sagrada Comunión de los divorciados vueltos a casar?
Según el Cardenal "esto sería más bien responsabilidad de los obispos o de un futuro Concilio". ¿Por qué? ¿Sería esta la manera de "presionar" y "obligar" al Papa mediante un nuevo Concilio pastoral y no dogmático? ¿Podría esconderse debajo de estas palabras la desviación del conciliarismo o una definición de la Colegialidad episcopal para nada compatible con la fe Católica respecto al Primado del Vicario de Cristo? ¿Se trata de un aviso para navegantes que incita a los modernistas a proseguir en la lucha con la esperanza de llegar a "doblegar" al Papa?
Posiblemente que quisiera todas estas cosas, posiblemente, aunque no lo sabemos. Y posiblemente, también por esto y por cosas parecidas, el Señor no haya querido que llegara a la Sede de Pedro. Pudiera ser...aunque tampoco lo sabemos.

sábado, 9 de junio de 2007

LA AUTÉNTICA PARTICIPACIÓN EN LA LITURGIA

Por el P. Nicola Bux y el P. Salvatore Vitiello Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)
Hemos profundizado hasta ahora en el sentido de la auténtica participación en la Liturgia. La Exhortación apostólica “Sacrametum Caritatis” dedica a ello una parte importante, ya que con no poca frecuencia el tema ha sido mal comprendido: “Conviene por lo tanto poner en claro que con tal expresión no se quiere hacer referencia a una simple actividad externa durante la celebración. En realidad, la activa participación deseada por el Concilio debe ser comprendida en términos más sustánciales, a partir de una mayor consciencia del misterio que se celebra y su relación con la existencia cotidiana” (52). No se debe, por tanto, entender la participación a la luz de un presunto ‘giro antropológico’ que dar a la liturgia, pues éste, en sentido verdadero y sobreabundante, se dio con la encarnación del Logos eterno, si se puede decir que la Liturgia tenga real necesidad de un giro teológico y antropológico. En su libro “Introducción al espíritu de la liturgia” el Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, la define como entrega de todo a Dios, de la historia y del cosmos, a partir de uno mismo. De dicha impostación se pueden deducir algunos aspectos prioritarios que restaurar: 1. Orientar de nuevo ad Dominum la oración de los fieles, hoy desorientada, retomando la tradición apostólica de la orientación hacia el este de los edificios cristianos y de la misma praxis litúrgica, al menos donde es posible. Sería un gesto que nos acercaría ecuménicamente a los cristianos orientales. 2. Poner nuevamente en relación el tabernáculo y el altar. La adoración no se contrapone a la comunión, pero tampoco se coloca junto a ella. Esto debe llevar a revisar las teorías acerca del conflicto de los signos, que ha conducido a descentrar el primero y relegarlo a una posición secundaria o incluso a colocar en su lugar la sede del sacerdote. 3. Representar la relación entre arte el arte cristiano y la encarnación de Dios que se ha realizado para atraer al hombre en un proceso ascendente. Las nuevas iglesias frecuentemente son funcionales pero rara vez capaces de transmitir belleza. 4. Quitar a la música litúrgica del riesgo de disolver el hecho acontecimiento cristiano en una suerte de mística general, convirtiéndose en la puerta de ingreso a la gnosis y al New Age. 5. Comprender correctamente la participación en la liturgia promovida por el Concilio. En la liturgia romana existe la expresión “facti participes”, o sea hechos partícipes de una acción que no es humana, aunque se realice dentro de un discurso humano. Si la consciencia de ese ser hechos partícipes, no puede haber participación litúrgica. A la participación pertenece de manera eminente el arrodillarse o inclinarse profundamente, principal actitud de adoración, que une entre otras los católicos a los ortodoxos, aunque también a los hebreos y a los musulmanes. Esto significa un retorno a la Biblia, en la que tiene una importancia central: sólo en el Nuevo Testamento aparece 59 veces, de las cuales 24 en el Apocalipsis, el libro de la liturgia celeste que es presentado a la Iglesia como modelo y criterio para la liturgia terrena. Finalmente, eliminar el aplauso que asemeja la liturgia a una especie de entretenimiento con fondo religioso. Todo esto significa tener la valentía de ir contra la tendencia actual, pero para poder permanecer en la línea de la milenaria tradición de la Iglesia, sobre las huellas de los teólogos del movimiento litúrgico que pretendía revivir el espíritu de la liturgia cristiana de adoración del Padre en el Espíritu Santo y en la verdad de Jesucristo. Sin embargo, para realizar una reforma de la reforma, no bastan las instrucciones, sino que son necesarios lugares ejemplares de la liturgia, en los que la liturgia sea vivida con fe, y por lo tanto celebrada con fidelidad. Las iglesias, que con el rito de la dedicación son sacadas del uso profano y entregadas a Dios, no pueden funcionar como salas para conciertos o ambientes museales en los que se exhibe vanagloriosamente el pasado; además, se termina privando al hombre contemporáneo de la posibilidad de encontrarse con lo divino y de convertirse, lo que constituye el fin último de la liturgia. Favorezcamos pues el debate, sin prejuicios ni exclusiones, para poder entender las razones; ello es necesario en todas las generaciones para la recta comprensión y la digna celebración de la liturgia cristiana.

martes, 5 de junio de 2007

LA VISIÓN DEL CARDENAL MARTINI

Con motivo de una intervención, que el Prelado ha tenido durante el Capítulo General de los Hermanos de la Escuelas Cristianas este pasado mes de mayo en Roma, ha dicho lo siguiente:
"Si veo con los ojos de la fe la situación presente de la Iglesia, considero tres aspectos:
1. Nunca ha habido en la historia de la Iglesia un período tan hermoso como el presente en el que la Iglesia, geográfica y culturalmente, se ubica de modo substancial en la unidad de la fe...(exceptuando el tradicionalismo de Lefebvre)
2. Nunca ha habido en la historia de la teología un período tan rico y floreciente como el siglo pasado. Pienso en el siglo de los grandes Padres Capadocios de la Iglesia Oriental, los Padres de la Iglesia de occidente, como San Jerónimo, San Ambrosio, San Agustín...Pero nunca ha habido un florecimiento teológico como en el siglo XX. Basta con recordar a los Padres de Lubac y Danielou, el Padre Congar, los Padres Hugo y Karl Rahner, de Urs von Baltasar y su maestro Prschywara, de Oscar Cullmann, de Martín Dibelius, de Rudolf Bultmann, de Karl Barth, de los grandes teólogos americanos como R. Niehbur, y no hablo de los teólogos de la liberación (cualquiera que sea el juicio actual de la Congregación para la doctrina de la fe ahora renovado) y muchos otros aún vivos (habría que agregar los grandes teólogos de la Iglesia oriental que poco conocemos. Ahora el libro del cardenal Spidlik nos los descubre, como Paul Fklorenskij y S. Bulgakof...).
3. Podemos tener juicios diferentes y matizados sobre muchos de estos teólogos, sin embargo constituyen un conjunto formidable que nunca antes existió en la Iglesia del pasado.
A todo esto hay que sumar la presencia de Papas de enorme significado, es difícil encontrar siglos en el que no haya alguno de gran personalidad. Basta con recordar a Pío IX, León XIII, Pío XI y XII, Pablo VI, Juan Pablo II, etc.
1. Habla Martini de que nunca ha habido en la historia de la Iglesia un período tan hermoso como el presente y canta las glorias de la unidad de la fe en toda la Iglesia excepto el tradicionalismo de Lefebvre.
Una de dos, o este señor ha perdido la capacidad de juicio o es un verdadero cretino, por muy cardenal que sea. ¿Tiene el descaro de negar la terrible crisis doctrinal que se vive en la Iglesia? ¿Ha quedado una sola verdad de fe que no haya sido puesta en cuestión con el neomodernismo y en el período del postconcilio? ¿Pero, a quién quiere engañar este señor? Y justamente el problema de Monseñor Lefebvre no es un problema doctrinal en el que el fallecido Prelado haya negado ninguna verdad de fe, por el contrario, la suya fue una reacción ante el desmadre y el caos doctrinal, litúrgico y disciplinar en el que se veía sumergida la Iglesia. Otra discusión distinta es la valoración de su decisión de consagrar obispos.
2. A Martini le importa un bledo el juicio de la Congregación para la doctrina de la fe respecto de la teología de la liberación. Es decir, en el fondo le importa un bledo el magisterio del Papa, pues parece ignorar que la Sagrada Congregación trabaja en colaboración y al servicio del Vicario de Cristo. Y parece ignorar también que las Sagradas Congregaciones Romanas forman parte de la Iglesia de Roma, Madre y Maestra de todas las Iglesias. Algo tendrán que ver con respecto al gobierno que ejerce el Romano Pontífice sobre la Iglesia universal. De no ser así, entonces que se vayan todos a su casa y que cada Obispo y Cardenal haga lo que le venga en gana.
3. Curiosamente ante los Capitulares de La Salle el Cardenal no se digna mencionar al actual Vicario de Cristo, ni como teólogo, ni como gran personalidad. Bonita manera de sembrar el amor y el reconocimiento al Papa entre los Religiosos por parte de un miembro del Sacro Colegio.
En fin, de pena, de verdadera pena...

lunes, 28 de mayo de 2007

LA FE DE LA IGLESIA

"Si alguno no confiesa, de conformidad con los Santos Padres, que la santa Madre de Dios y siempre virgen e inmaculada María, propiamente y según la verdad, concibió del Espíritu Santo, sin cooperación viril, al mismo Verbo de Dios, que antes de todos los siglos nació de Dios Padre, e incorruptiblemente le engendró, permaneciendo indisoluble su virginidad incluso después del parto, sea condenado" ( concilio de Letrán)

LA VIRGINIDAD PERPETUA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

"Los protestantes admiten la expresión que aparece en San Lucas de "La Virgen María", pero no pueden soportar la de "María siempre Virgen", ya que niegan obstinadamente el dogma de la virginidad perpetua de la Madre de Dios.
Para no molestar a los heréticos, el nuevo rito ha sustituido en varios lugares la expresión "María siempre Virgen" por "La Virgen María", que dista bastante de tener el mismo significado". ( FORTS DANS LA FOI)

lunes, 21 de mayo de 2007

OCULTACIÓN DE LOS DOGMAS QUE PROCLAMAN LA REALIDAD DEL ALMA HUMANA Y DE LA VIDA ETERNA

En la Misa de San Pío V estos dogmas son afirmados con toda claridad. Después que el sacerdote muestra a los fieles el Cordero de Dios, estos responden: "Señor, no soy digno de que entréis en mi casa, pero decid una sola palabra y MI ALMA será sana".
En la Misa de Pablo VI los fieles responden: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".
En la Misa de San Pío V el sacerdote al dar la Sagrada Comunión a los fieles dice: "Que el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo guarde TU ALMA para la VIDA ETERNA".
En la nueva Misa el sacerdote dice únicamente: "El Cuerpo de Cristo".
Los dogmas que proclaman la realidad del alma humana y de la vida eterna quedan completamente ocultos.
¿No tiene mayor importancia?... Recordemos que no es lo mismo hacer un acto de fe explícita que dejar de hacerlo.
Curiosamente en la generación de la reforma litúrgica se ha oscurecido en muchísimos la conciencia sobre la realidad del alma humana y sobre la vida eterna. ¿Será por falta de hacer actos explicitos de fe?
No es tan difícil encontrarse con católicos que no llegan a comprender la abismal diferencia entre un animal y una persona. Para muchos su perro es "casi" persona, y en algunos casos habría que borrar el "casi".
También nos encontramos numerosos católicos con un absoluto olvido y descuido personal acerca de la vida eterna. Incluso los hay que niegan la resurrección, mientras otros, que también se dicen católicos, aceptan errores como la reencarnación.
Y es que cuando se "reza mal" se termina "creyendo mal".

jueves, 17 de mayo de 2007

GAUDIUM MAGNUM

INTERVENCIÓN DEL CARDENAL DARÍO CASTRILLÓN HOYOS, PREFECTO EMÉRITO DE LA SAGRADA CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, PRESIDENTE DE LA PONTIFICIA COMISIÓN ECCLESIA DEI, EN LA V ASAMBLEA DEL CELAM Y DEL CARIBE.
* Tomado de la Agencia Zenit. Los subrayados son nuestros.
Queridos y venerados hermanos: Me permito presentar un breve informe sobre la Pontificia Comisión Ecclesia Dei y sobre el estado de la realidad pastoral que el Santo Padre ha puesto bajo su competencia. Esta Comisión fue instituida por el Siervo de Dios Juan Pablo II en 1988, cuando un grupo notable de sacerdotes, religiosos y fieles que habían manifestado su descontento con la reforma litúrgica conciliar y se habían congregado bajo el liderazgo del Arzobispo francés Marcel Lefebvre, se separaron de éste porque no estuvieron de acuerdo con la acción cismática de la ordenación de Obispos sin el debido mandato pontificio. Ellos, entonces, prefirieron mantener la plena unión con la Iglesia. El Santo Padre, mediante el Motu Proprio «Ecclesia Dei Adflicta», confió a esta Comisión el cuidado pastoral de estos fieles tradicionalistas. Hoy la actividad de la Comisión no se limita al servicio de aquellos fieles que en tal oportunidad quisieron mantenerse en plena comunión con la Iglesia, ni a los esfuerzos encaminados a poner fin a la dolorosa situación cismática y a lograr el regreso de estos hermanos de la fraternidad San Pío X a la plena comunión. Por voluntad del Santo Padre, este Dicasterio extiende, además, su servicio a satisfacer las justas aspiraciones de cuantos por una sensibilidad particular, sin haber tenido vínculos con los dos grupos anotados, desean mantener viva la liturgia latina anterior en la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos. Sin duda alguna, el empeño más importante, que concierne a toda la Iglesia, es la búsqueda de poner fin a la acción cismática y reconstruir, sin ambigüedades la plena comunión. El Santo Padre, que fue durante algunos años miembro de esta Comisión, quiere que ella se convierta en un organismo de la Santa Sede con la finalidad propia y distinta de conservar y mantener el valor de la liturgia latina tradicional. Pero se debe afirmar con toda claridad que no se trata de un volver atrás, de un regreso a los tiempos anteriores a la reforma de 1970. Se trata en cambio de una oferta generosa del Vicario de Cristo que, como expresión de su voluntad pastoral, quiere poner a disposición de la Iglesia todos los tesoros de la liturgia latina que durante siglos ha nutrido la vida espiritual de tantas generaciones de fieles católicos. El Santo Padre quiere conservar los inmensos tesoros espirituales, culturales y estéticos ligados a la liturgia antigua. La recuperación de esta riqueza se une a la no menos preciosa de la liturgia actual de la Iglesia. Por estas razones el Santo Padre tiene la intención de extender a toda la Iglesia latina la posibilidad de celebrar la Santa Misa y los Sacramentos según los libros litúrgicos promulgados por el Beato Juan XXIII en 1962. Por esta liturgia, que nunca fue abolida, y que, como hemos dicho, es considerada un tesoro, existe hoy un nuevo y renovado interés y, también por esta razón el Santo Padre piensa que ha llegado el tiempo de facilitar, como lo había querido la primera Comisión Cardenalicia en 1986, el acceso a esta liturgia haciendo de ella una forma extraordinaria del único rito Romano. Hay algunas buenas experiencias de comunidades de vida religiosa o apostólica erigidas por la Santa Sede recientemente que celebran en paz y serenidad esta liturgia. En torno a ellas se congregan asambleas de fieles que frecuentan estas celebraciones con alegría y gratitud. Las erecciones más recientes son el Instituto de San Felipe Neri en Berlín, que funciona como un Oratorio y se ha hecho presente también, con buena acogida, en la Diócesis de Tréveris; el Instituto del Buen Pastor de Burdeos que reúne sacerdotes, seminaristas y fieles, algunos salidos de la Fraternidad San Pío X. Están muy adelantados los trámites para el reconocimiento de una comunidad contemplativa, el Oasis de Jesús Sacerdote, de Barcelona. En América Latina, como es bien conocido, debemos agradecer al Señor por el regreso de toda una Diócesis, la de Campos, antes lefevriana que ahora, después de cinco años, presenta buenos frutos. Ha sido un retorno pacífico y los fieles que se han inscrito en la Administración Apostólica, están contentos de poder vivir en paz en sus comunidades parroquiales; más aún, en efecto algunas diócesis brasileñas han hecho contactos con la Administración Apostólica de Campos que ha puesto a su disposición sacerdotes para la cura pastoral de los fieles tradicionalistas en sus iglesias locales. El proyecto del Santo Padre ha sido ya parcialmente probado en Campos donde la cohabitación pacífica de las dos formas del único rito romano en la Iglesia es una bella realidad. Tenemos la esperanza de que tal modelo produzca buenos frutos, también en otros lugares de la Iglesia donde viven juntos fieles católicos con sensibilidades litúrgicas diversas. Y esperamos, además, que tal modo de vivir juntos atraiga también aquellos tradicionalistas que todavía están lejos. Los miembros actuales de la Comisión son los señores cardenales Julián Herranz, Jean-Pierre Ricard, William Joseph Levada, Antonio Cañizares, e Franc Rodé. Son consultores los Subsecretarios de algunos Dicasterios. Hasta ahora han estado bajo Ecclesia Dei varias comunidades dispersas por el mundo. 300 sacerdotes, 79 religiosos, 300 religiosas, 200 seminaristas y varias centenas de miles de fieles. Curiosamente aumenta el interés de los jóvenes en Francia, Estados Unidos, Brasil, Italia, Escandinavia, Australia y China. En el momento del regreso, de Campos han pasado 50 sacerdotes, unos cincuenta seminaristas, 100 religiosas y 25.000 fieles. Hoy el grupo de los lefevrianos consta de 4 Obispos que fueron ordenados por Mons. Lefebvre, de 500 sacerdotes y 600.000 fieles. Al grupo se unieron igualmente varios monasterios contemplativos y algunos grupos religiosos masculinos y femeninos, tienen parroquias (los llaman prioratos), seminarios y asociaciones. Están presentes en 26 países. Pidamos al Señor que este proyecto del Santo Padre pueda realizarse pronto para la unidad de la Iglesia.

martes, 15 de mayo de 2007

CARTA DE SU SANTIDAD AL CARDENAL LEGADO

A Nuestro Venerable Hermano
Ángelo Sodano, Cardenal de la Santa Iglesia Romana,
Decano del Colegio de Cardenales
Hace noventa años, la celeste Reina de la Paz, para transmitir el auxilio divino y la promesa de una esperanza cierta de paz, apareció en Fátima a tres pastorcitos, llenos de espanto, mientras guardaban su rebaño. A su amparo han recurrido muchos fieles que en sus varios peligros se valen de su protección.
Al pedido, por tanto, del Venerable Hermano Antonio Augusto dos Santos Marto, Obispo de Leiría-Fátima, juntamente con la Conferencia Episcopal Potuguesa, de buena voluntad, pasados noventa años del inicio de las apariciones de la Beatísima Virgen María, enviamos un Legado Nuestro; función que te confiamos, a ti, Nuestro Venerable Hermano, Prelado fiel y meritorio en el servicio de la Iglesia e hijo devoto de la Inmaculada Virgen María. Nos has de sustituír ahí, presidirás las solemnes celebraciones, comunicarás a los presentes Nuestro saludo, y manifestarás Nuestra peculiar benevolencia y presencia en espíritu.
Recordamos bien la especial piedad y gratitud que tuvo para con la Madre de Dios, Juan Pablo II, Nuestro Predecesor de venerada memoria, que hace veinticinco años ahí agradeció el don de la conservación milagrosa de su vida a la Virgen María y exhortó a todos los fieles a seguir sus advertencias y pedidos.
Por eso Nos, que ya visitamos ese Santuario y, como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, estudiamos el mensaje confiado por la Bienaventurada Virgen María a los pastores, deseamos que propongas nuevamente a los fieles el valor de la oración del santo rosario, así como este mensaje, para que se consigan los favores y gracias que la propia Madre del Redentor prometió a los devotos de su Inmaculado Corazón.
Mientras acompañamos tu legación con la oración y, juntamente con los creyentes de todo el mundo, imploramos especialmente de la Reina celeste la paz que sólo Cristo puede dar, te damos, en primer lugar a ti, Nuestro Venerable Hermano, Nuestra Bendición Apostólica, prenda de la gracia divina y testimonio de Nuestra especial solicitud, que transmitirás al Pastor de la amada Iglesia de Leiría-Fátima, y también a los otros obispos presentes, a los presbíteros, hombres y mujeres piadosos y todos los que paraticipen en las celebraciones sagradas.
Vaticano, 13 de Abril, del año de 2007, segundo de Nuestro Pontificado.
Benedicto XVI, Papa

90 ANIVERSARIO DE LAS APARICIONES DE FÁTIMA. EL CARDENAL LEGADO DENUNCIA LA APOSTASÍA DE EUROPA

El cardenal Angelo Sodano,como Legado Pontificio de Su Santidad Benedicto XVI, presidió en el Santuario de Fátima los actos conmemorativos del 90 aniversario de las apariciones de nuestra Señora a los pastorcitos Lucia, Jacinta y Francisco.
Esta fue la homilía pronunciada por el cardenal Legado el 13 de mayo:
Amados Hermanos y Hermanas en el Señor,
Pasaron noventa años desde aquél día 13 de mayo de 1917 cuando María Santísima puso su mirada sobre este lindo ángulo de Portugal, la Cova da Iria, apareciéndose a Lucía dos Santos, Francisco y Jacinta Marto con el fin de confiarles un mensaje para el mundo entero.
Los tres pastorcitos andaban entretenidos apacentando el rebaño, cuando un intenso relámpago los sorprendió: ven entonces sobre una encina una Señora lindísima, que les pide oración y penitencia para acabar con la guerra entonces en curso y valer al mundo entero en sus necesidades.
Así comenzó aquella epopeya mariana que se prologaría por cinco meses hasta el día 13 de octubre de aquél mismo año y que había en seguida de imponerse al mundo como es típico de las obras de Dios.
¡Sí! Fátima triunfó sobre la incredulidad del mundo, la oposición de las autoridades y la reserva de la Iglesia. Con razón el Cardenal Cerejeira, Patriarca de Lisboa, pudo afirmar: "No fue la Iglesia quien impuso Fátima, sino Fátima que se impuso a la Iglesia"
Deprisa el Obispo de Leiría se unió a las oraciones de los fieles en este lugar, guiando multitudes de peregrinos que se sentían atraídos por el mensaje de María y por las señales extraordinarias que lo acompañaban.
Aquí Pío XII de venerada memoria envió, al terminar la Segunda Guerra Mundial, al Cardenal Aloisi Masella para coronar, en su nombre, la imagen de la Virgen Madre; era el día 13 de mayo de 1946. Se encontraban presentes 600.000 fieles, cuando una corona de oro fue colocada sobre la cabeza de esta venerada imagen de María.
Ya antes, en un momento trágico de aquel Conflicto Mundial, el 13 de octubre de 1942, el mismo Sumo Pontífice consagrara el mundo entero al Corazón Inmaculado de María.
Más tarde, con ocasión del cincuentenario de las apariciones, el 13 de mayo de 1967, el Papa Pablo VI de venerada memoria quiso venir como peregrino a este Santuario. Y, por fin, ¿quién no recuerda la profunda devoción del Papa Juan Pablo II a Nuestra Señora de Fátima?
El día 13 de mayo de 1982, él vino a este bello Santuario a agradecer a Nuestra Señora por haber escapado al peligro de muerte en que había estado después del atentado. Aquí, el Papa del "Totus Tuus" hizo un solemne acto de entrega y consagración de la humanidad a María, que todos bien recordamos. El mismo acto sería por él mismo repetido más tarde en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 25 de marzo de 1984, en unión espiritual con todos los Obispos del mundo.
Con voz fuerte y solemne, el Pastor de la Iglesia universal colocaba en el Corazón de María los destinos de los hombres y de las naciones, movido por una gran preocupación por la suerte terrena y eterna de ellos.
Aquí volvió el Siervo de Dios Juan Pablo II dos veces más; en 1991 y en el año 2000. Y hoy está presente aquí el Papa Bnedicto XVI, que quiso enviarme para representarle en este solemne acontecimiento. Él se encuentra ahora en Brasil, en el gran Santuario de Nuestra Señora Aparecida, y se une a nuestro canto de las glorias de María.
Nuestras aclamaciones se elevan hoy, como un arco sobre las playas opuestas del Atlántico que nos une a nuestros hermanos de Brasil, todos hermanados en el mismo deseo de entregarnos al Corazón Inmaculado de María acogiéndonos a su materna intercesión.
Queridos peregrinos, el Evangelio de hoy nos abre el corazón a la esperanza al recordarnos la escena del Calvario en que Jesús, desde lo alto de la Cruz, dice al discípulo amado: "He ahí a tu Madre".
A partir de ahí la Madre de Dios se convirtió en Madre del hombre. Desde aquél momento se inició la maternidad espiritual de María, el misterio de su maternidad universal, que se traduce -como toda maternidad- en amor y solicitud por la vida de cada hijo.
Y la Blanca Señora -como la reprentaban aquellas criaturas simples de 7 a 10 años de edad- demostró por ellas una predilección particular, señal de su amorosa preferencia por los pequeños, los pobres y los enfermos. La Madre de Dios demostraba así que era también verdadera Madre del hombre.
Se cumplen hoy 90 años de las apariciones aquí en la Cova da Iria y nosotros queremos pedir a María que muestre una vez más toda su solicitud materna por los hombres y mujeres de nuestro tiempo, a veces tentados de olvidar a Dios para postrarse delante del "becerro de oro" de las fatuidades de la tierra. María sabe que está en riesgo la salvación eterna de sus hijos y, por eso, repite la llamada de Jesús: "Arrepentíos y creed en el Evangelio". El mensaje de Jesús se vuelve así el mensaje de María. Es una llamada fuerte y decidida como aquella que sólo una Madre sabe hacer a sus hijos en los momentos importantes de su vida.
A María fuimos entregados por su Hijo en la cruz, cuando le dice en el trance de la agonía: "Mujer, he ahí a tu hijo"; y, desde aquél momento, su corazón de Madre quedó abierto para nosotros; como abierto quedara el corazón del Hijo traspasado por la lanza del soldado. Dos corazones abiertos por un mismo amor por el hombre y el mundo.
Hoy sentimos necesidad de dirigirnos a Ella con la invocación de un conocido himno de la liturgia: "Monstra te esse Matrem". ¡Oh María, muéstranos que eres Madre!
Nuestros días nos dejan la impresión de que muchos se apartan de la casa del Padre. Nosotros aquí nos unimos en súplica alrededor de la Madre, para que ilumine sus conciencias y haga regresar a los hijos pródigos a la casa del Padre. Una mención particular le hacemos de los hijos que viven en Europa, tentada de olvidar aquella fe que hizo su fuerza en el correr de los siglos. En nuestros países, está en curso una apostasía subrepticia, que no puede dejarnos indiferentes. Al Inmaculado Corazón de María, entregamos hoy el destino de los hombres y de los pueblos de nuestro Continente, mientras nos comprometemos a colocar nuevamente en el corazón de nuestra sociedad aquél fermento del Evangelio que fecundara su historia a lo largo de los siglos.
Para conseguir tan noble finalidad, prometemos a María todo nuestro empeño para que seamos "la sal de la tierra y la luz del mundo". Con nuestra oración, nuestro trabajo y nuestro testimonio cristiano,hemos de corresponder a la apelación de María y así favorecer la difusión del Evangelio de Cristo en el mundo actual.
De hecho: nosotros creemos -como dice el Concilio Vaticano II, en la Gaudium et Spes nº 10- que "la llave, el centro y el fin de toda la historia humana se encuentran en Cristo, el mismo ayer, hoy y para siempre". Amén.

ADORACIÓN Y PRESENCIA REAL

"En la misa de San Pío V después de la primera Consagración, seguro de no sostener ya entre sus manos el pan, sino el verdadero Cuerpo de Cristo, el sacerdote dobla la rodilla para adorar a su Dios; luego levantándose, eleva la Sagrada Hostia para presentarla a la adoración de los fieles arrodillados, y la adora de nuevo tras haberla depositado sobre el corporal que representa la mortaja y recuerda la realidad del cuerpo.
En la nueva misa todo ha cambiado. Como si nada hubiera sucedido, el sacerdote, sin adorarla, levanta la Hostia, la presenta a los asistentes, luego la deposita no sobre el corporal, sino sobre la patena y solamente entonces dobla la rodilla.
El católico, aun si le molesta este nuevo modo de proceder, no queda necesariamente turbado en su fe, pues se dice: La presencia real no depende que se multipliquen o se disminuyan los signos de adoración; y para él, que asiste a la nueva Misa con la fe católica, Cristo está presente en la Hostia desde que se pronuncian las palabras de la Consagración.
No, declara el protestante que asiste a la nueva Misa con la fe luterana; la presencia de Cristo no se produce por las palabras del sacerdote, sino por la fe de los asistentes. Además, añade el protestante, ya lo han visto, el sacerdote no ha adorado, como lo hacía, sin motivo, en el antiguo rito. ¿Por qué ha suprimido la Iglesia la primera genuflexión? Porque por fin ha comprendido que la doctrina de Luetro estaba justificada. Únicamente por la fe de los fieles se hace Cristo presente espiritualmente en la Hostia; por ello, ahora el sacerdote presenta primero el pan a los fieles y solamente después hace la genuflexión, ya que solamente después, se hace presente Cristo.
Aquí tampoco decimos que la nueva Misa enseñe esta doctrina luterana. Sólo decimos que el cambio introducido por la nueva Misa permite esta interpretación luterana, justamente porque permite esta interpretación, confesaron los luteranos la posibilidad de celebrar su culto con el nuevo Ordo Missae de Pablo VI.
Este cambio introducido para la consagración del pan se reproduce para la consagración del cáliz, sólo que esta vez renueva el equívoco agravándolo por el desplazamiento de las palabras: "mysterium fidei". ( "FORTS DANS LA FOI". Revista Roma)

jueves, 10 de mayo de 2007

¿POR QUÉ EN LA CONSAGRACIÓN SE HA CAMBIADO EL TONO ASERTIVO POR EL NARRATIVO?

"En la misa de San Pío V el sacerdote interrumpe el relato de la Cena para pronunciar las palabras de la Consagración, que en el misal tradicional quedan impresas con una tipografía diferente. Estas palabras no las dice en tono recitativo, como se hace con un relato o con un memorial, las dice en tono intimatorio, es decir, en el tono normal de alguien que realiza una acción personal. Al igual que el sacerdote dice: "Yo te bautizo" o "te perdono tus pecados", dice: "Este es mi Cuerpo", "este es el cáliz de mi Sangre...".
En la nueva misa el sacerdote no interrumpe el relato de la Cena y pronuncia las palabras de la Consagración en el mismo tono recitativo, y sin separarlas de las palabras que las preceden. En los nuevos misales las fórmulas consagratorias no están en una tipografía diferente, como en los misales de San Pío V, lo que remarcaba con tanta fuerza el cambio de acción.
El católico, aun si le molesta este nuevo modo de proceder, no queda necesariamente turbado en su fe, pues se dice: La validez de la misa no depende del tono del celebrante; que diga la fórmula en tono intimatorio o en tono recitativo no puede mancillar la validez de la misa, siempre que él tenga la intención de consagrar.
Este razonamiento es verdadero si el celebrante tiene la intención de hacer una acción personal. Pero no es verdadero si sólo tiene la intención de hacer un relato. Y ¿cómo saberlo?
Además, como todo lo dice en el mismo tono, el tono recitativo, la intención de efectuar una acción personal ya no queda manifiesta como quedaba en el rito tradicional, y este cambio, introducido por la nueva misa, autoriza a los protestantes a creer que de ahora en adelante el sacerdote católico no hará más que un relato, un memorial.
No decimos que el cambio introducido por la nueva misa enseñe necesariamente esta interpretación luterana; sólo decimos que el cambio introducido por la nueva misa permite esta interpretación luterana, y esto es gravísimo". ("Forts dans la foi". Revista Roma)
MISAL DE SAN PÍO V
Qui prídie quan paterétur, accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, et elevátis óculis in caelum ad te Deum Patrem suum omnipoténtem, tibi gratias agens, bene+dixit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite et manducate ex hoc omnes.
HOC EST ENIM CORPUS MEUM
Símili modo postquam cenátum est, accípiens et hunc praeclárum cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas: item tibi grátias agens, bene+dixit, dedítque discípulis suis, dícens: Accípite, et bíbite ex eo omnes.
HIC EST ENIM CALIX SÁNGUINIS MEI, NOVI ET AETERNI TESTAMÉNTI: MYSTERIUM FIDEI: QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDÉTUR IN REMISSIÓNEM PECCATÓRUM.
MISAL DE PABLO VI
Qui, prídie quam peteretur, accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, et elevátis óculis in caelum ad te Deum Patrem suum omnipoténtem, tibi grátias agens benedixit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens:
ACCÍPITE ET MANDUCÁTE EX HOC OMNES:
HOC EST ENIM CORPUS MEUM,
QUOD PRO VOBIS TRADÉTUR.
Símili modo, postquam cenátum est, accípiens et hunc praeclárum cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas, item tibi gratias agens benedixit, dedítque discípulis suis, dicens:
ACCÍPITE ET BÍBITE EX EO OMNES:
HIC EST ENIM CALIX SÁNGUINIS MEI
NOVI ET AETÉRNI TESTAMÉNTI,
QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDÉTUR
IN REMISSIÓNEM PECCATÓRUM.
HOC FÁCITE IN MEAM COMMEMORATIÓNEM.
¿Es lo mismo el tono asertivo que el tono narrativo? De ninguna manera. Podemos comprobarlo en el diccionario:
ASERTAR .Afirmar
NARRAR. Contar, referir, relatar
¡HE AQUÍ, POR LO TANTO LA DIFERENCIA ENTRE LA FE CATÓLICA Y EL PROTESTANTISMO!
El sacerdote católico cuando consagra aserta, afirma,produce un efecto, una realidad: la transubstanciación.
El Pastor protestante relata, cuenta, refiere algo que sucedió.No hay consagración del pan y del vino para el protestante.
¿Por qué se introdujo este cambio en el corazón de la misa?¿Por qué este peligro?
¿Por motivos pastorales? De ninguna manera. La intención ha sido otra muy distinta: hacer un rito "aguado","híbrido", válido tanto para católicos como para protestantes, conforme a la interpretación de cada uno.¿Quién, pues, nos puede negar que el nuevo rito es sin duda mejorable y perfectible?¿En nombre de quién se pretende negarnos el derecho a pensar y cuestionar lo que a todas luces es más que cuestionable? ¿Es creíble y defendible que por cuestionar con argumentos y sólidas demostraciones se le amenace a uno con retirarle el nombre de católico y ponerle bajo sospecha? ¿Es esa la única respuesta de peso?...
Lo del rebaño vale como parábola. Pero Cristo no quiere comportamientos de rebaño, sino de hijos, de personas, que se guían por la luz de la razón iluminada por la luz de la Revelación.