sábado, 31 de marzo de 2007

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

¡Gloria y honor al que viene en el nombre del Señor!
Como Jerusalén con su traje festivo,
vestida de palmeras, coronada de olivos,
viene la cristiandad en son de romería
a inaugurar tu Pascua con himnos de alegría.
Ibas como va el sol a un ocaso de gloria;
cantaban ya tu muerte al cantar tu victoria:
Pero tú eres el Rey, el Señor, el Dios Fuerte,
la vida que renace del fondo de la Muerte.
Tú, que amas a Israel y bendices sus cantos,
complácete en nosotros, el pueblo de los santos;
Dios de toda bondad que acoges en tu seno
cuanto hay entre los hombres sencillamente bueno.

jueves, 29 de marzo de 2007

BENEDICTO XVI PONE EL DEDO EN LAS LLAGAS DE EUROPA

El pasado sábado 24 de marzo Su Santidad Benedicto XVI recibió en audiencia a los participantes en el Congreso "Los 50 años de los Tratados de Roma-Valores y perspectivas para la Europa de mañana". El Congreso estaba organizado por la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea.
En su discurso el Santo Padre enumeró con claridad los males que aquejan al viejo continente. Las palabras del Vicario de Cristo son de tal carga profética que Europa debería prestar toda su atención porque de ello depende su misma supervivencia.
Benedicto XVI no ha dudado en poner su dedo sobre las llagas de Europa:
1. "Desde el punto de vista demográfico, hay que constatar por desgracia que Europa parece que ha emprendido un camino que podría llevarla al fin de su historia".
2. Amenaza "un peligroso individualismo, que no tiene en cuenta las consecuencias para el futuro".
3. "Casi parecería como si el continente europeo estuviera perdiendo de hecho la confianza en el propio porvenir".
4. "Los diferentes capítulos del proyecto europeo han sido escritos sin tener en debida cuenta las expectativas de los ciudadanos".
5. "No se puede pensar en edificar una auténtica casa común, descuidando la identidad propia de los pueblos de nuestro continente. Se trata, de hecho, de una identidad histórica, cultural y moral, antes que geográfica, económica o política; una identidad constituida por un conjunto de valores universales, que el cristianismo ha contribuido a forjar, desempeñando de este modo un papel no sólo histórico, sino de fundamento para Europa".
6. "Estos valores, que constituyen el alma del continente, tienen que permanecer en la Europa del tercer milenio como fermento de civilización".
7. "Los gobiernos de la unión, ¿cómo podrían excluir un elemento esencial de la identidad europea, como es el cristianismo, en el que una amplia mayoría de ellos sigue identificándose?"
8. "¿No es motivo de sorpresa el que la Europa de hoy, mientras quiere presentarse como una comunidad de valores, conteste cada vez más el hecho de que haya valores universales y absolutos?"
9. "Esta singular forma de apostasía de sí misma, antes aún que de Dios, ¿no le lleva quizás a dudar de su misma identidad?"
10. "Una comunidad que se construye sin respetar la auténtica dignidad del ser humano, olvidando que cada persona está creada a imagen de Dios, acaba por no traer nada bueno".
11. Cuando "se introducen tendencias laicistas o relativistas, se acaba por negar a los cristianos el derecho mismo a intervenir como cristianos en el debate público o, al menos, se descalifica su contribución con la acusación de que buscan defender injustificados privilegios".
12. "La Unión Europea, si quiere garantizar adecuadamente el estado de derecho y promover eficazmente los valores humanos, tiene que reconocer con claridad la existencia cierta de una naturaleza humana estable y permanente, fuente de derechos comunes para todos los individuos, incluidos los de aquellos que los niegan".
13. "Hay que salvaguardar el derecho a la objeción de conciencia, cada vez que los derechos humanos fundamentales sean violados".
14. Los cristianos tienen "la tarea de contribuir en la construcción, con la ayuda de Dios, de una nueva Europa, realista pero no cínica, rica de ideales y libre de ilusiones ingenuas, inspirada en la perenne y vivificante verdad del Evangelio".
15. Los cristianos "¡No tenéis que rendiros ante la lógica de la búsqueda del poder por el poder!"

martes, 27 de marzo de 2007

BENEDICTO XVI: DESEMPOLVANDO LA VERDADERA DOCTRINA CATÓLICA

ENSEÑA VATICANO II EN EL DECRETO AD GENTES
"Para que los fieles puedan dar fructuosamente este testimonio de Cristo, únanse con aquellos hombres por el aprecio y la caridad, siéntanse miembros del grupo humano en el que viven y tomen parte en la vida cultural y social interviniendo en las diversas relaciones y negocios de la vida humana; familiarícense con sus tradiciones nacionales y religiosas; descubran, con gozo y respeto, las semillas de la Palabra que en ellas se contienen". (A.G. 11)
Según Vaticano II las semillas de la Palabra o "semina Verbi" se encontrarían, supuestamente, en las religiones paganas. Semejante afirmación se hizo adulterando la doctrina de los Padres de la Iglesia, concretamente adulterando a San Justino. Los novadores enmascararon la verdad arropando el error en la autoridad de los Santos Padres, como si se tratase de una vuelta a las fuentes, como si se tratase de una recuperación de la prístina doctrina de los orígenes que la Iglesia posconstantiniana hubiese olvidado. Los novadores siempre han pretendido ampararse en la excusa de la vuelta a las fuentes y siempre han manifestado una aversión enfermiza a los siglos posconstantinianos, como si la Iglesia durante esos siglos estuviese poco menos que abandonada de la asistencia del Espíritu Santo. En el plano litúrgico Pío XII calificó a los novadores de auténticos arqueólogos que para fundamentar sus deseos de transformación se apoyan siempre en la vuelta a los primeros siglos como si sólo en ellos se encontrara el verdadero cristianismo. Léase con atención la Mediator Dei.
Una vez "extorsionada" la doctrina de San Justino respecto a las semillas del Verbo no se hizo esperar la reacción desorbitada, como si de una locura se tratara, respecto a las religiones paganas y a la práctica de un ecumenismo desaforado. A partir de ahí hemos visto de todo y hemos escuchado de todo, hasta tal punto que para muchos ya no había que inquietar a los paganos. Había que respetar su religión y no inquietarlos con el anuncio de Cristo, ni del evangelio, ni de la Iglesia. Se ha llegado a afirmar incluso que la misión de un misionero católico no era otra que la de ayudar a un musulmán a ser buen musulman, a un budista a ser un buen budista, etc. Se llegó de ese modo a la escandalosa situación de lo que alguien llamó "misioneros sin Cristo".
En multitud de templos católicos se llegaron a rezar "credos" ecuménicos válidos para todos los fieles de las distintas religiones participantes. Y esto en celebraciones presididas por Obispos, incluso en iglesias de la misma Roma, corazón de la catolicidad.
La bondad hacia el paganismo llegó a tales límites que el cristianismo llegó a ser para muchos tan sólo una opción entre muchas otras, igualmente válidas. Se frenaron las conversiones, se relativizó absolutamente la necesidad del bautismo, se propagó un indiferentismo religioso espantoso. La valoración moral entre el cristianismo -más concretamente el catolicismo- y las religiones paganas llegó a crear un sentimiento de culpa en muchísimos católicos y un rechazo a la propia historia de la Iglesia, presentada como arrogante en su labor de evangelización; soberbia, por su pretensión de ser portadora de la verdad revelada; aniquiladora de culturas por su labor de civilización... Poco menos que todo había sido malo en la historia de la Iglesia y todo bondad en el mundo pagano.
Muchísimos católicos obedecieron con empeño el mandato de Vaticano II de familiarizarse con las tradiciones nacionales y religiosas de los paganos; descubrir, con gozo y respeto, las semillas de la Palabra que en ellas se contienen. Y hasta tal punto se familiarizaron, y lo hicieron con tanto gozo y respeto, que llegaron a despreciar como viejo y anticuado todo lo católico, mientras incorporaron todo lo exótico y extraño que encontraron en el mundo pagano. Lógicamente los más punteros en todo ello pudieron, y aún se pueden encontrar entre los miembros del clero, en los seminarios y en las congregaciones religosas. Si para muestra vale un botón piensen en el abandono del rosario, de la Exposición eucarística, de los medios ascéticos tradiconales y la incorporación del zen, del yoga, de la meditación trascendental y un larguísimo etc. Mientras se abandona la lectura espiritual de los grandes santos y escritores católicos, se llenan las bibliotecas de seminarios y casas religiosas de libros de sentencias hinduístas y budistas, de proverbios africanos... se archivan los libros clásicos de meditación para poner en las manos de los jóvenes seminaristas y religiosos toda esta nueva literatura, al tiempo que se les denigra hasta la saciedad todo lo anterior como "devotio moderna" para beatas y melifluos de dudosa espiritualidad.
Sí, señores, esto es lo que se viene haciendo con todas las bendiciones de Vaticano II. ¿No es acaso lo que ha mandado? ¿No es eso lo que está escrito?.
Esta obsesión de bondad hacia todo lo no católico ha llegado incluso hasta el desprecio hacia toda la herencia disciplinar, teológica, litúrgica y espiritual de la Iglesia, y a una obsesión enfermiza por asimilar, incorporar y sobrevalorar todo aquello que no es católico.
Los resultados están a la vista: generaciones enteras que han abandonado la Iglesia, seminarios y noviciados vacíos, conversiones reducidas a lo más ínfimo, una liturgia "violada"- son palabras del Papa Juan Pablo II- y en multitud de casos chabacana y carente de toda trascendencia y sentido sobrenatural... ¡Por sus frutos los conoceréis!.
ENSEÑA SU SANTIDAD BENEDICTO XVI:
Queridos hermanos y hermanas: En estas catequesis estamos reflexionando sobre las grandes figuras de la Iglesia naciente. Hoy hablamos de san Justino, filósofo y mártir, el más importante de los padres apologistas del siglo II. La palabra «apologista» hace referencia a esos antiguos escritores cristianos que se proponían defender la nueva religión de las graves acusaciones de los paganos y de los judíos, y difundir la doctrina cristiana de una manera adaptada a la cultura de su tiempo. De este modo, entre los apologistas se da una doble inquietud: la propiamente apologética, defender el cristianismo naciente («apologhía» en griego significa precisamente «defensa»); y la de proposición, «misionera», que busca exponer los contenidos de la fe en un lenguaje y con categorías de pensamiento comprensibles a los contemporáneos. Justino había nacido en torno al año 100, en la antigua Siquem, en Samaría, en Tierra Santa; buscó durante mucho tiempo la verdad, peregrinando por las diferentes escuelas de la tradición filosófica griega. Por último, como él mismo cuenta en los primeros capítulos de su «Diálogo con Trifón», misterio personaje, un anciano con el que se había encontrado en la playa del mar, primero entró en crisis, al demostrarle la incapacidad del hombre para satisfacer únicamente con sus fuerzas la aspiración a lo divino. Después, le indicó en los antiguos profetas las personas a las que tenía que dirigirse para encontrar el camino de Dios y la «verdadera filosofía». Al despedirse, el anciano le exhortó a la oración para que se le abrieran las puertas de la luz. La narración simboliza el episodio crucial de la vida de Justino: al final de un largo camino filosófico de búsqueda de la verdad, llegó a la fe cristiana. Fundó una escuela en Roma, donde iniciaba gratuitamente a los alumnos en la nueva religión, considerada como la verdadera filosofía. En ella, de hecho, había encontrado la verdad y por tanto el arte de vivir de manera recta. Por este motivo fue denunciado y fue decapitado en torno al año 165, bajo el reino de Marco Aurelio, el emperador filósofo a quien Justino había dirigido su «Apología». Las dos «Apologías» y el «Diálogo con el judío Trifón» son las únicas obras que nos quedan de él. En ellas, Justino pretende ilustrar ante todo el proyecto divino de la creación y de la salvación que se realiza en Jesucristo, el «Logos», es decir, el Verbo eterno, la Razón eterna, la Razón creadora. Cada hombre, como criatura racional, participa del «Logos», lleva en sí una «semilla» y puede vislumbrar la verdad. De esta manera, el mismo «Logos», que se reveló como figura profética a los judíos en la Ley antigua, también se manifestó parcialmente, como con «semillas de verdad», en la filosofía griega. Ahora, concluye Justino, dado que el cristianismo es la manifestación histórica y personal del «Logos» en su totalidad, «todo lo bello que ha sido expresado por cualquier persona, nos pertenece a nosotros, los cristianos» (Segunda Apología 13,4). De este modo, Justino, si bien reprochaba a la filosofía griega sus contradicciones, orienta con decisión hacia el «Logos» cualquier verdad filosófica, motivando desde el punto de vista racional la singular «pretensión» de verdad y de universalidad de la religión cristiana. Si el Antiguo Testamento tiende hacia Cristo al igual que una figura se orienta hacia la realidad que significa, la filosofía griega tiende a su vez a Cristo y al Evangelio, como la parte tiende a unirse con el todo. Y dice que estas dos realidades, el Antiguo Testamento y la filosofía griega son como dos caminos que guían a Cristo, al «Logos». Por este motivo la filosofía griega no puede oponerse a la verdad evangélica, y los cristianos pueden recurrir a ella con confianza, como si se tratara de un propio bien. Por este motivo, mi venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II, definió a Justino como «un pionero del encuentro positivo con el pensamiento filosófico, aunque bajo el signo de un cauto discernimiento»: pues Justino, «conservando después de la conversión una gran estima por la filosofía griega, afirmaba con fuerza y claridad que en el cristianismo había encontrado “la única filosofía segura y provechosa” («Diálogo con Trifón» 8,1)» («Fides et ratio», 38). En su conjunto, la figura y la obra de Justino marcan la decidida opción de la Iglesia antigua por la filosofía, por la razón, en lugar de la religión de los paganos. Con la religión pagana, de hecho, los primeros cristianos rechazaron acérrimamente todo compromiso. La consideraban como una idolatría, hasta el punto de correr el riesgo de ser acusados de «impiedad» y de «ateísmo». En particular, Justino, especialmente en su «Primera Apología», hizo una crítica implacable de la religión pagana y de sus mitos, por considerarlos como «desorientaciones» diabólicas en el camino de la verdad. La filosofía representó, sin embargo, el área privilegiada del encuentro entre paganismo, judaísmo y cristianismo, precisamente a nivel de la crítica a la religión pagana y a sus falsos mitos. «Nuestra filosofía…»: con estas palabras explícitas llegó a definir la nueva religión otro apologista contemporáneo a Justino, el obispo Melitón de Sardes («Historia Eclesiástica», 4, 26, 7). De hecho, la religión pagana no seguía los caminos del «Logos», sino que se empeñaba en seguir los del mito, a pesar de que éste era reconocido por la filosofía griega como carente de consistencia en la verdad. Por este motivo, el ocaso de la religión pagana era inevitable: era la lógica consecuencia del alejamiento de la religión de la verdad del ser, reducida a un conjunto artificial de ceremonias, convenciones y costumbres. Justino, y con él otros apologistas, firmaron la toma de posición clara de la fe cristiana por el Dios de los filósofos contra los falsos dioses de la religión pagana. Era la opción por la verdad del ser contra el mito de la costumbre. Algunas décadas después de Justino, Tertuliano definió la misma opción de los cristianos con una sentencia lapidaria que siempre es válida: «Dominus noster Christus veritatem se, non consuetudinem, cognominavit – Cristo afirmó que era la verdad, no la costumbre» («De virgin. vel». 1,1). En este sentido, hay que tener en cuenta que el término «consuetudo», que utiliza Tertuliano para hacer referencia a la religión pagana, puede ser traducido en los idiomas modernos con las expresiones «moda cultural», «moda del momento». En una edad como la nuestra, caracterizada por el relativismo en el debate sobre los valores y sobre la religión --así como en el diálogo interreligioso--, esta es una lección que no hay que olvidar. Con este objetivo, y así concluyo, os vuelvo a presentar las últimas palabras del misterioso anciano, que se encontró con el filósofo Justino a orilla del mar: «Tú reza ante todo para que se te abran las puertas de la luz, pues nadie puede ver ni comprender, si Dios y su Cristo no le conceden la comprensión» . (Catequesis del miércoles 21 de marzo de 2007)
Así, pues, las semina Verbi -o semillas de la Verdad- no se encuentran en las religiones paganas como enseña Vaticano II, sino en la filosofía griega. Esa es la enseñanza auténtica de San Justino.
Así, también, mientras Vaticano II invita a familiarizarse con las tradiciones religiosas de los paganos y a descubrir con gozo y respeto las supuestas semillas de la Palabra que en ellas se encuentran, Benedicto XVI nos recuerda que los primeros cristianos rechazaron acérrimamente todo compromiso con la religión pagana. Consideraban estas como una idolatría y consideraban sus mitos como desorientaciones diabólicas en el camino de la verdad.
Benedicto XVI nos recuerda que esta es una lección que no hay que olvidar en unos tiempos como los nuestros, caracterizados por el relativismo y el diálogo religioso. ¡GRACIAS, SANTO PADRE, COOPERADOR DE LA VERDAD!.

domingo, 25 de marzo de 2007

BENEDICTO XVI: EL INFIERNO EXISTE Y ES ETERNO

Fragmento de la homilía del Santo Padre en la Parroquia Romana de Santa Felicidad e hijos mártires. 25/III/2007
Traducción: Primus
Queridos amigos, de la palabra de Dios que hemos escuchado emergen indicaciones concretas para nuestra vida.
Jesús no entabla con sus interlocutores una discusión teórica: no le interesa ganar una disputa a propósito de una interpretación de la ley mosaica, sino que su objetivo es salvar un alma y revelar que la salvación se encuetra sólo en el amor de Dios. Para esto ha venido a la tierra, para esto morirá en la cruz y el Padre lo resucitará al tercer día.Jesús ha venido para decir que quiere a todos en el Paraíso y que el infierno, del cual poco se habla en este nuestro tiempo, existe y es eterno para cuantos cierran el corazón a su amor. También en este episodio, pues, comprendemos que nuestro verdadero enemigo es la atadura al pecado, que puede conducirnos al fracaso de nuestra existencia. Jesús despide a la mujer adúltera con esta consigna: "Vete, y en adelante no peques más". Le concede el perdón para que "de ahora en adelante" no peque más. En un episodio análogo, aquel de la pecadora arrepentida que encontramos en el Evangelio de Lucas (7, 36-50) Él acoge y envía en paz a una mujer que está arrepentida. Aquí, en cambio la adúltera recibe el perdón de modo incondicional. En ambos casos -para la pecadora arrepentida y para la adúltera- el mensaje es único.
En un caso se subraya que no hay perdón sin arrepentimiento; aquí se pone en evidencia que sólo el perdón divino y su amor recibido con corazón abierto y sincero nos da la fuerza para resistir al mal y para "no pecar más". La actitud de Jesús propone de este modo un modelo a seguir por toda comunidad, una llamada a hacer del amor y del perdón el corazón pulsador de su vida.

V DOMINGO DE CUARESMA

Si nos acercamos con humildad al relato evangélico no nos resultará difícil reconocernos representados en la adúltera. En ella están representadas nuestras infidelidades a Cristo, la traición a nuestras promesas bautismales, la profanación del amor verdadero y puro en aras de la aventura en pro de lo sensual y placentero. ¿Cuántas veces nos hemos alejado del Amor en búsqueda de fatuos amoríos?
El pecado de la mujer adúltera fue aireado en la plaza pública. También nuestro pecado está a la vista de Cristo. No hay pecado, por muy oculto que este sea, que no esté a la vista de Dios.
Las piedras estan preparadas para ser lanzadas sobre la mujer pecadora. Parece que no hay salida. Su propio pecado la condena. Y también sus acusadores la condenan y están dispuestos a ejecutar la sentencia.
¿Cuántas veces en nuestra vida hemos pasado por la experiencia de sentirnos condenados por otros a causa de nuestros defectos, de nuestros pecados, de nuestras miserias? ¿Cuántas veces nos hemos sentido apedreados por el prójimo?. Es una experiencia muy amarga, dolorosa y fuerte. Si lo hemos experimentado no nos será difícil comprender la dureza de la escena evangélica, ahondar en la actitud de los lapidadores y profundizar en el mar de sentimientos que embargarían el corazón de la mujer sentenciada.
Tú y yo, todos nosotros somos de hecho la adúltera. Pero es que somos también miembros del corro que la rodeaban con las piedras ya en sus manos preparadas para ser lanzadas y abatirla.
¿Cuántas veces en nuestra vida hemos lanzado la piedra contra nuestro prójimo a causa de sus pecados, de sus fallos, de sus defectos o de sus miserias?. Lapidar es difamar, es calumniar, es airear las miserias del prójimo. Lapidar es condenar sin remisión, es ser promotor de la burla y del desprecio, es no ayudar. Lapidar es juzgar sin compasión, es negar el perdón, es restregar al otro sus fallos con la intención de humillar, es sumarse al corrillo de la crítica despiadada.
¿Cuántas veces vamos por la vida con nuestras manos cargadas de piedras, preparados para lanzarlas sobre los otros a la primera oportunidad?
Las manos de Jesús están libres. Están dispuestas para ser tendidas. Están preparadas para ayudar a levantar a quien lo necesite. Sus manos no portan piedras para herir y para matar. Son portadoras de vida, de perdón, de misericordia, de indulgencia.
Jesús nos enseña que los defectos, los fallos, las miserias, los pecados del prójimo no se corrigen a pedradas. La pedrada sólo hiere y mata al hermano. Es sólo con el amor cómo se puede ganar al que camina perdido, cómo se puede animar y levantar al que está caído, cómo se puede curar y sanar al que tiene el alma herida.
Fue el torrente de amor que la mujer adúltera percibió en las palabras, en la mirada y en las manos de Jesús lo que produjo el milagro en su interior. Ahora sabía verdaderamente lo que era el amor, ahora sí que sabía quién es de verdad el Amor. El Señor ha estado grande con ella y la alegría inunda su corazón. Ya nunca olvidará aquél encuentro. Jamás podrá olvidar aquél: " Yo tampoco te condeno. Anda, y en adelante no peques más".

miércoles, 21 de marzo de 2007

ÚLTIMA ENTREVISTA AL CARDENAL CASTRILLÓN HOYOS

Entrevista al Cardenal Protodiácono Castrillón Hoyos sobre el diálogo en la Iglesia. "Il Meridiano", 18 de marzo de 2007. Por Simone Ortolani.

Roma. El 23 de febrero el papa Benedicto XVI lo ha nombrado "protodiácono del Sacro Colegio de cardenales". A esta antigua figura compete, entre otras competencias, el anuncio del "Habemus Papam" al pueblo romano, después de la elección del pontífice. El cardenal Darío Castrillón Hoyos, colombiano, fue presidente de la Conferencia Episcopal Latino Americana (Celam) y prefecto de la Congregación para el Clero de 1996 a 2006. El Papa Juan Pablo II en el 2000 le confió el encargo de presidente de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei" y el mandato de dialogar con el movimiento de monseñor Lefebvre, con el fin de sanar la fractura que había contrapuesto el prelado francés a los papas posconciliares Pablo VI y Juan Pablo II. Fractura que podría subsanarse durante el pontificado de Ratzinger, sensible y atento en la confrontación de la problemática litúrgica y teológica sostenida por los lefebrianos. Entre los problemas abiertos está la "libertad" para la Misa en latín de San Pío V. Su celebración, aunque permitida por el "indulto" de Juan Pablo II, es obstaculizada o prohibida por muchos obispos. En estos últimos meses suenan voces sobre un "Motu proprio" que debería superar las dificultades. En línea con el pensamiento del que fuera prefecto del ex Santo Oficio Joseph Ratzinger, que celebró muchas veces la Misa de San Pío V en público y que había estigmatizado el comportamiento "intolerante" de tantos prelados.

Eminencia, desde algunos meses circulan noticias sobre la publicación de un Motu Proprio que liberalizará la celebración de la Misa en latín de San Pío V...

"Es de todos conocido la actitud personal del Santo Padre en la confrontación de la liturgia, su conocimiento profundo de la misma, su veneración por la tradición y, al mismo tiempo, su clara posición de llevar a la práctica todo aquello que el Espíritu Santo ha regalado a la Iglesia en el Concilio Vaticano II. Estos son los parámetros en los cuales venimos examinando las dificultades históricas al respecto".

Los cardenales Alfonso María Stickler y Jorge Arturo Medina Estevez, ex prefecto de la Congragación para el culto divino, han declarado que la Misa de San Pío V nunca ha sido abolida. ¿Qué piensa?

"Los cardenales Stickler y Medina tienen razón, y sus opiniones están acompañadas por el parecer de especialistas en liturgia, de otros cardenales y obispos. Nosotros mismos hemos estudiado el problema, y sostenemos que la Misa antigua nunca ha estado prohibida. Por otro lado, es muy importante, para tener las ideas claras, acoger la luz que viene del Sucesor de Pedro. Según el pensamiento del Santo Padre, expresado claramente, hay dos formas del rito romano: la forma ordinaria, que es la Misa de Pablo VI, y la forma extraordinaria, que es la Misa de San Pío V".

Muchos jóvenes participan voluntariamente en la Misa en latín, en los institutos y en las diócesis donde está permitida. ¿Por qué?

"El Novus Ordo Missae era una novedad en los años setenta, la Misa de San Pío V se ha tornado una novedad en los años dos mil. A los jóvenes les gustan las cosas nuevas: pero este no sería un análisis profundo. He podido comprobar personalmente que los jóvenes se sienten tocados del sentido de lo sagrado y del misterio que a su manera de ver es más perceptible en la Misa antigua. A los de fuera de este ámbito, no es necesario recordar, en líneas generales, la existencia de no pocos abusos en las celebraciones litúrgicas. Estos son contrarios a la santidad que debe ser propia al gran misterio eucarístico que es la forma incruenta del Sacrificio del Calvario. Estos elementos atraen la atención de los sacerdotes y de los laicos, pero no quisiéramos poner en contraposición la augusta santidad del misterio eucarístico celebrado en las dos formas rituales de las que hablamos.

La figura histórica del arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad sacerdotal San Pío X, excomulgado por el papa Juan Pablo II por haber ordenado 4 obispos sin el mandato pontificio en 1988, ¿será "rehabilitada" por la Iglesia?

"Recorriendo la historia completa de la vida de monseñor Lefebvre tenemos la certeza de la gran estima y del aprecio de la Iglesia. Fue considerado digno de ser arzobispo, delegado apostólico, superior general de su Congregación religiosa; hablando con personas que lo han conocido durante el ejercicio de su ministerio, se descubre la fecundidad de su vida. Pero ocn la misma claridad, según la tradición más genuina de la Iglesia, no se puede admitir que un obispo consagre otro obispo sin el mandato pontificio, o que se conteste la presencia del Espíritu Santo en los Concilios, y en particular, por su importancia, en los Concilios ecuménicos. Monseñor Lefebvre ha firmado los documentos del Concilio Vaticano II, aunque ha sido crítico en sus confrontaciones, sea por cuanto se refiere a los textos, sea por cuanto se refiere a su interpretación".

La Hermandad San Pío X, el movimiento de monseñor Lefebvre, ¿es un cisma?

"La Hermandad San Pío X no es por sí un cisma consolidado, pero en su historia ha presentado acciones cismáticas, con las ordenaciones de obispos no elegidos legitimamente y no perfectamente unidos al Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo. Hay siempre el peligro de cisma, sea por el ejercicio parcial de la autoridad nacida de la jurisdicción, sea en las actitudes demasiado críticas de exponentes de la Hermandad hacia personalidades de la Iglesia, en las cuales se ve una herida a la caridad. Son temerosas las palabras de San Jerónimo, según el cual el cisma conduce a la herejía, y la herejía al cisma. Sé que en la Hermandad hay personas llenas de buena voluntad. El superior general, su excelencia monseñor Bernard Fellay, en los últimos años ha perseverado en el diálogo. Espero que los brazos abiertos del papa Benedicto XVI sean apretados como un Kairos, un momento oportuno, y pacificando la conciencia de los fieles y de los laicos, se llegue a la plena unidad efectiva y afectiva de la Hermandad con la Iglesia y el Vicario de Cristo".

sábado, 17 de marzo de 2007

ESPAÑA:COMO SATURNO DEVORANDO A SUS HIJOS

Hace tan sólo unos días algunos medios transmitían la macabra noticia de que en Madrid, a las puertas de una clínica - según la Cadena COPE, negocio de una señora diputada de Izquierda Unida, para más inri encargada del área sanitaria y de asuntos sociales- los cuerpecitos de los niños abortados aparecían en bolsas destinadas a los contenedores de basura en la misma calle. ¡Es monstruoso! ¡Es un crimen abominable que suscita la ira santa de Dios! ¡Es un pecado y una abominación a los ojos de Dios! ¡ESPAÑA, DESPIERTA DE TU SOMNOLENCIA! ¡ESPAÑA, VUELVE A SER TÚ MISMA Y REAVIVA TU FE EN CRISTO!¡HAY QUE DETENER ESTA MONSTRUOSIDAD!.
Tristemente esta peste del aborto, crimen abominable, se extiende espantosamente. Y cuando una nación consiente semejante atropello es porque está herida de muerte. Es porque le han matado el alma. Es porque le han robado y "matado" a Dios.
Una vez más, tristemente, tenemos que preguntarnos dónde están los católicos, ¿dónde su fuerza moral, su constancia y su valentía para detener todo esto?...
El espectáculo es nauseabundo ante tanta indecendencia e inmoralidad social y política. ¡La sangre de los inocentes clama ante el Dios de la vida!.
Escuchad cuantos regís los destinos de los pueblos: cuando venga el Hijo del Hombre con su poder ¿mantendréis ante Él vuestra mirada? ¿Seréis capaces de manteneros en pie ante el Hijo del Hombre airado? Tened por seguro, que también a vosotros , del primero al último, os pedirá cuentas de la sangre de los inocentes. Serán vuestras propias leyes las que os acusen. Serán vuestros silencios los que os delaten. Será vuestra complicidad la que os condene. "Corazón de Jesús Sacramentado, Corazón de Dios Hombre, Redentor del mundo, Rey de Reyes y Señor de los que dominan: Reina en España como has prometido, con más veneración que en otras partes. Venga a nosotros tu santísimo Reino de Justicia y de Amor. Reina en los corazones de todos los hijos de España; reina en el seno de todos los hogares, en las escuelas donde se forma la niñez y en las aulas universitarias, en nuestras leyes y en nuestro Ejército. Sed Rey, oh Señor, no sólo de los fieles que jamás se separaron de Ti, sino también de los hijos pródigos que te abandonaron, haz que estos vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de miseria y de hambre. Bendícenos a todos y concédenos el morir en la generosidad de vuestro amor y en el regalado seno de vuestro Corazón adorable". ¡Sagrado Corazón de Jesús, salva a España y al mundo entero!.

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

"Gustad y ved qué bueno es el Señor"
En el camino que hemos iniciado hacia la luz de la Pascua somos hoy invitados y provocados a abrir de par en par las puertas de nuestro corazón. Abrir el corazón quiere decir salir de nosotros mismos, apartar la mirada de nuestra condición pecadora, alzar la vista y mirar hacia el horizonte, un horizonte hermoso y limpio que se pierde en el infinito. Podremos descubrir la figura de Aquél que viene a nuestro encuentro con paso apresurado, humedecidos los ojos, con sus brazos abiertos y extendidos, con corazón encendido en fuego.
Viene con paso apresurado porque no quiere que se dilate ni un segundo más el desencuentro. Sus ojos están humedecidos porque son ojos de Padre cuyas niñas somos los hijos de sus entrañas.
Sus brazos abiertos y extendidos parecen querer abrazar en un regazo el universo, y en él abrazarnos a cada uno de nosotros, apretando contra su pecho nuestra vida entera con nuestros aciertos y equivocaciones, con nuestros miedos e ilusiones, con nuestros sufrimientos y alegrías. Entre sus brazos quiere abrazar todas nuestras lágrimas y sonrisas, nuestras victorias y derrotas, todos los segundos de cada uno de nuestros días y de nuestras noches.
Viene con el corazón encendido en fuego para espantar el frío helado de nuestro corazón, para purificar toda la impureza que se nos ha pegado en los caminos, tan lejos de Él, tan lejos de nuestro hogar.
Viene con el corazón encendido en fuego para dar vida a nuestros miembros atrofiados por el hambre y la miseria de amor, de dignidad, de auténtica libertad, de verdad y de paz cómo hemos sufrido por los caminos.
Dejemos hablar a nuestro corazón y no tengamos reparo en confesar con humildad: "Padre, he pecado contra el cielo y contra tí; ya no merezco llamarme hijo tuyo". Y Él hará todo lo demás.
Responderemos a sus besos en los que derrama el torrente de su ternura y rodeados por sus brazos sentiremos curadas todas nuestras heridas, renovadas nuestra fuerzas, espantados todos nuestros miedos y recuperado el hogar- Iglesia- del que nos habíamos alejado como pródigos.
Nuestro rostro no se avergonzará porque Él como Padre nos libra de nuestras ansias y nos salva de nuestras angustias.

miércoles, 14 de marzo de 2007

¿Y QUÉ PIENSAN HACER CON ESTE? AHORA YA NO CREE NI EN LA IGLESIA

¿Conocen al personaje?. ES EL CARDENAL LEHMANN, Arzobispo de Maguncia y Presidente de la Conferencia Episcopal alemana. Le han dado la medalla del carnaval, en reconocimiento de su humor y humanidad. Ciertamente anda sobrado de las cosas. Lo que no sabemos es qué pensará Benedicto XVI del útimo chiste de Lehmann: " YO NO CREO EN LA IGLESIA".
Esta es parte de la entrevista realizada en el programa Cross Questioned el 7 de marzo. Entrevistador: Existen muchas personas que no creen en la Iglesia ni en la Cristiandad, que son escépticas... Lehmann: Yo no creo en la Iglesia ni en la Cristiandad. Entrevistador: ¿Usted no cree en la Iglesia? Lehmann: No, yo creo en Dios. Al fin , uno sólo puede creer en Dios. Yo creo que la Iglesia es una herramienta, un lugar, es un medio donde Dios puede realizar lo que él quiere hacer en este tiempo. La Iglesia pertenece solamente a un segundo puesto, por debajo de Dios. En último caso, alguien sólo puede creer en Dios, pues la Iglesia es sólo un medio para un fin. La Iglesia es santa y al mismo tiempo Iglesia de pecadores. Nadie puede hablar sobre una creencia en la Iglesia, como alguien puede hablar sobre una creencia en Dios. Este es teológicamente el caso y fue creído durante muchas centenas de años.
Lehmann también especuló que un día la Iglesia Católica va a dejar de existir. Lo que no nos dice es si él se alegra de ello. Seguramente no le importa porque para aquél momento ya no necesitará seguir cobrando de ella.
¿Qué podemos decir?. Nos quedamos estupefactos. Y estos son los de la Iglesia conciliar, renovada, que ha vuelto a las fuentes...
Me dirán qué hacemos con el artículo del Credo: "Creo en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica". Y con las páginas del Santo Evangelio: "Quien a vosotros os escuha a Mí me escuha y quien a vosotros os rechaza a Mí me rechaza y a Aquél que me ha enviado". "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará".
Sinceramente, que nos explique el Vaticano dónde se compran los solideos de color morado y rojo, porque hace ya tiempo que esto no tiene nombre.
Si desea cerciorarse de las opiniones del rey del carnaval puede hacerlo en el siguiente sitio: Vídeo completo do programa aqui: www.swr.de/mediaplayer/player/webplayerframes.php?nurl=/imperia/md/video/quergefragt/2007/8.ram&prog_id=1198&type=&media=tv&descr=Sendung%20vom%207.%20M%E4rz%202007%20als%20Real%20Video&descr_long=&format=1

martes, 13 de marzo de 2007

MIRA QUE BIEN VA LA YENKA Y QUE GRACIOSA ES LA YENKA

De manera ocurrente y simpática alguien bautizó el día siguiente al del sorteo del gordo de la lotería nacional como el día de la salud. Todos los "perdedores" se autoconsuelan con un "bueno, no nos ha tocado este año, pero lo importante es tener salud".
En los comentarios que he ido leyendo a lo largo del día respecto a la tan esperada "Sacramentum Caritatis" he visto reproducida la actitud del día de la salud. Aquí no se consuela el que no quiere. Pero, adelante; me parece muy bien el ejercicio de autoconsuelo. ¿Para qué vamos a desilusionar al personal?...
Los que "temblaban" ante la posibilidad de un repliegue litúrgico han respirado a fondo y con alivio. Y los que tenían puesta su esperanza en un Ratzinger restaurador miran con lupa y purgan cada línea para encontrar materia que los libre de la desesperación: "fíjate... el Papa escribe que los seminaristas aprendan latín". Casi, casi como un día después de elecciones; aunque hayan perdido todos dicen que han ganado.
He leído el documento detenidamente. A medida que avanzaba no podía evitar que viniera a mi mente la famosa letrilla de la yenka: "Esta es la yenka que se baila así: izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante y atrás, un dos tres. Mira que bien va la yenka y qué graciosa es la yenka". En fin, que la graciosa yenka te da un buen meneo al cuerpo pero te deja en el mismo sitio donde estabas. ¿Y para esto tanto meneo? ¿Para esto tanto mover la cancarria?.
Reconozco que me ha asaltado la tentación de ser "politicamente correcto"y dar comienzo a una serie de artículos de fondo intentando cantar todas las palinodias de la yenka que acabo de leer. Quizás quedaría medianamente bien ante los sufridos lectores de este pobre blog. Pero no quedaría a gusto conmigo mismo. Y, con toda verdad, no quedaría bien con Aquél que sabe lo que realmente pienso. Por eso no puedo ceder a la tentación y he de hacer un acto de sinceridad.
Esto es lo que ha pasado por mi mente y por mi corazón: ¿Para esto han hecho falta diecisiete meses de espera?. Ciertamente se demuestra que las cosas de palacio van despacio.Vamos, que las tortugas son dignas de una medalla olímpica. Diecisiete meses son muchos meses para hacer entrega de un documento. A estas alturas en la mente de la mayor parte del pueblo de Dios el Sínodo está ya en el baúl de los recuerdos.
¿Y este era el documento tan polémico y de vital importancia que el Papa estaba preparando, luchando contra viento y marea?. Pues, por bien poca cosa se levantan tempestades en el Vaticano. Si quieren saber lo que son tempestades que se acerquen a las parroquias... Lo suyo, entonces, es una tormenta en un dedal.
No voy a negar que la Exhortación recoge una doctrina hermosa y profunda sobre el Misterio eucarístico. Sí, pero no supera en profundidad a los documentos anteriores , y más recientes, sobre el mismo tema. La doctrina estaba ya perfectamente definida. El problema era y es la práctica de la celebración. Me temo que "Sacramentum Caritatis" nos deja como estábamos. Incluso me atrevo a decir que fue mucho más valiente y profético "Redemptionis Sacramentum". A todas luces puso mucho más el dedo en la llaga.
¿Para esto ha hecho falta un Sínodo?. Leyendo las intervenciones de muchos Padres sinodales, esta Exhortación es como una gaseosa sin gas. Vamos, que no responde a sus preocupaciones, o al menos no ofrece garantías de que nada se vaya a solucionar. ¿Habrá nacido "Sacramentum Caritatis" con clara vocación de engrosar ya desde esta misma tarde el archivo de los despachos parroquiales?. Tristemente me temo que sí.
Quien lea con detenimiento se dará cuenta que en su parte más práctica no deja de ser una mera declaración de buenas intenciones. Pero con sólo buenas intenciones no se gobierna ni la Iglesia, ni un país, ni siquiera la casa de uno. Es exactamente, calcada, la línea de Pablo VI, quien estaba persuadido de que el Papa sólo debía exhortar. Evidentemente es un gravísimo error, cuyas consecuencias todavía estamos sufriendo. ¿Se imaginan un presidente de gobierno que sólo se dedique a exhortar? ¿Se imaginan un país donde el legislativo, el ejecutivo y el judicial se dediquen sólo a exhortar?. Vamos, que eso en vez de un país sería una merienda de blancos, la tasca de la Bernarda.
Benedicto XVI en el documento exhorta, anima, sugiere, aconseja... ¿En algún momento se decidirá a mandar?. Sí, alguno fruncirá el ceño. Pero es que Cristo no ha puesto un jefe de la Iglesia para que sugiera, sino para que mande y gobierne. Bien es cierto que la Exhortación no es un texto jurídico. Pero, ¿se traducirá el documento en normas concretas y operativas?. Permítanme que lo dude y lo desconfíe. El tono es más bien de absoluto refrendo a cuanto se viene haciendo, sin revisionismo de ningún tipo. Únicamente insiste en que todo lo dispuesto hasta ahora si se ha hecho mal en algunos sitios, en adelante se exhorta a que se haga mejor. Vamos, que para esto no hacía falta un Sínodo ni un documento cuyo parto ha tardado diecisiete meses. Era suficiente con mandar desempolvar el Enchiridium liturgicum. No crean que aporta mucho más. Es decir, más de lo mismo...
Estoy al tanto de que muchos estaban abducidos por los ensayos de Ratzinger sobre liturgia. Confiaban en que ahora había llegado su hora para como Papa poner en práctica cuanto había escrito. A los hechos me remito: después de dos años de Pontificado no ha sido capaz siquiera de que la cruz del altar de la confesión en San Pedro esté en el centro del altar, tal y como él mismo defiende en sus escritos - es el mismo Ratzinger el que pone el ejemplo y menciona el altar de San Pedro-. Sinceramente, considero que dos años no son dos días.
¿Han conseguido los lobos asustar y paralizar al Pastor?... ¿Será que no se le puede pedir que él mismo sacrifique a su criatura?...No olvidemos que también él es de la generación en la que el revoltijo litúrgico logró imponerse sobre la verdadera reforma litúrgica.
En fin, no se tomen nuestras "críticas" como desafecto al Santo Padre. Ni mucho menos. Le queremos de todo corazón, pero sin quitarnos la cabeza junto con la gorra.